viernes, 30 de diciembre de 2016

Dos mil dieciséis candados

Siento los pies helados por el frío de la época, entonces, como puedo, me acurruco en el sillón, y jugando, veo mecerse al tinto con suavidad en la copa. Entiendo que es el momento, en el que debo hacer el recuento de este intervalo que pronto morirá.

Se que he reído a carcajadas y llorado amargamente, pero como todo, esos momentos han pasado y se quedaron guardados en la infinidad de estantes de recuerdos que pronto se cerrarán con dos mil dieciséis candados.

Entonces, sumergido entre campanas de viento, mi mirada se pierde en la nada, y mientras elevo el Carmere, me es inevitable esbozar una sonrisa: Lo que aprendí, tendrá que servir en ese futuro que inevitablemente, me está esperando en la puerta.

Por todo, por todos, por ti: Salud. 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Buscando olvidarte

Como tantas noches, trato de descansar y dejar que mis ojos se apaguen de a poco, pero, intempestivamente, te vienes a mi mente, y tu recuerdo se columpia en mi cerebro, rescatando momentos que hacen que suspire por ti.

Y entonces, despacito, se me viene tu sonrisa, tus gestos, nuestras eternas conversaciones, tus caricias, tus besos, tu forma de hacer el amor. El sueño se enfada conmigo y se aleja abandonándome, mientras mi mente se inunda por completo de ti.

Sé que ya no debo pensarte, sé que ya no debo amarte. Sé que eres pasado, y sé que fui yo quien te dejó ir. Pero ahora estás en  mi mente, y tu recuerdo se vuelve a burlar de mí. Tengo que aguantarte una noche más.

Me enojo y me reprocho, pero me defiendo echándote la culpa de todo, trato de buscar un sabor amargo en mi boca, pero no puedo encontrarlo, tus momentos me ahogan en el deseo de verte, de abrazarte, de decirte cuánto te amo. Si, en este momento no me pertenezco, en este momento me vuelves a poseer.

Me revuelvo en la cama buscando olvidarte, pero el silencio me grita con fuerza tu nombre, y tu promesa de amor retumba en mi interior. No te culpo por continuar tu vida y olvidarte de mí, es lo que yo debiera haber hecho hace mucho tiempo, pero esa manía que tengo de pensarte, me lleva a recitar tus palabras de amor, palabras que inmediatamente trato de extinguir con fuerza en la almohada.

Al final, el cansancio se apiada de mí, y el sueño regresa sigilosamente a recoger los pedazos de recuerdos que se quedaron tirados en mi mente y en mi corazón. Al día siguiente, la mañana llega para avisarme que debo vivir sin ti. Vivo y me olvido, y me ocupo en otras cosas, pero al final, algo en mi interior, me prepara para seguir buscando olvidarte las próximas trescientas doce noches del año.

martes, 13 de diciembre de 2016

Nueve mentes

La filosofía les esperaba, ansiosa de volverse el centro de atención. Entonces, entre las tinieblas, fueron apareciendo, hasta que las nueve mentes se congregaron, y circulando los cristales marrones, sintieron las fuerzas de esbozar el conocimiento en atrevidas intervenciones.

De lo general a lo particular, se gestaron las teorías, y una carcajada irrumpió el silencio para recordar que aún seguían siendo mortales. Las ideas se ordenaron y se sentaron propuestas que alimentaron los corazones goliardos que fortalecía la luna. 

Se sintieron uno.

El momento se cumplió y con la promesa de otro ritual, las mentes se dispersaron. Ahora, ocultos entre las almas domesticadas, las mentes inyectan la sabiduría, que en un futuro, les recompensará su atrevimiento. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

flashazos de amor

Desde que te conocí, te volviste en mi objetivo. Te vi a través de un lente y tu cuerpo iluminó mi corazón. Te dejé plasmada en mi pantalla. 

Desde ese momento, utilicé filtros hasta que fueras la única en mi mente, y me enfoqué solamente en ti.

Tuve prioridad de velocidad para conquistarte, y procuré que tuvieras sensibilidad a mis atenciones. Yo sabía que contigo no había un manual de instrucciones, ni podía ir de modo automático. Así que utilicé un programa para conquistarte y estabilizar tu corazón.

Y tú, coqueta, diste prioridad de apertura a tu corazón, y colocaste tu dial sólo para mí. Fue así, que con el tiempo hicimos clic, y desde entonces, iniciamos un amor particular, el que llevamos a una zona creativa, donde, con cada disparo de atenciones, nuestras baterías nunca se agotan.

Ahora, nuestra exposición tiene dos puntos a favor, y cada día, nuestro balance es más blanco. Hemos acumulado flashazos de amor, que nos recuerdan que nuestra historia no terminará, hasta que un día, el diafragma de la vida, se cierre mientras nosotros, nos sub exponemos en un beso.

domingo, 4 de diciembre de 2016

A la par suya

Un día se apareció a su lado, de pronto, sin invitación. 

Y decidió quedarse a su lado por siempre.

Trató de deshacerse de ella, pero no pudo. No importaba lo que hiciera, siempre estaba ahí.

Pasó un tiempo, y pensó que le había abandonado, pero no era así.

Al cabo de unas semanas, regresaba nuevamente a su lado.

Y se terminó acostumbrando.

Ahora, la ve a la par suya y le dice sonriendo que al llegar la muerte ella se irá.

Pero como suele suceder, ella nunca dice nada.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Goliardos

Un día, el loco decidió instruirse y se adentró en el umbral del conocimiento. Recorrió la sensatez con más de trescientos años de antigüedad y perdió la fe.

No tardó mucho en el camino, hasta que se encontró a un grupo de goliardos con los que, sentados en la banca del deseo, ilusionaron con el más allá.

Acompañados de guitarras y cervezas, las charlas filosóficas les hicieron entender la vida, mientras miraban las estrellas.

Veinte años después, el loco recordó su formación, y mientras bebía una copa de vino, no pudo evitar brindar a la salud de sus compañeros, donde quiera que ellos estuviesen.

A su salud Ludwig, Chino, Carlos, Moñas, Jairo, las Karinas y Erickson Esteifer.

martes, 22 de noviembre de 2016

Pies helados

Mis ojos se abrieron y se me helaron los pies.
Sentí esa sensación en el pecho, como que se te va el alma de golpe.
Me quedé inmóvil.
El asombro de pronto se volvió en tristeza.
Y esa tristeza, lentamente se convirtió en compasión.
Al final, y como siempre, mis ojos se cerraron de nuevo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

No se escribe cuando hay paz

Es difícil escribir cuando no se está atormentado. Las ideas no bajan a las letras cuando la mente se encuentra en paz. Es imposible crear un conflicto, cuando el corazón late lentamente.

No se escribe cuando hay paz, solo se cierran los ojos y se sucumbe a ella.


viernes, 11 de noviembre de 2016

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Esa calle

Se perdió en esa calle,  no quería caminar por ella, pero no pudo detenerse. Terminó caminando ilusionado por esa larga calle; el día la iluminaba, era hermoso recorrerla, no se perdió ni un detalle.

Sabía que no debía estar ahí, no podía estar ahí, pero siguió caminando.

De paso en paso, se adentró en ella, y sin darse cuenta, la oscuridad de golpe cubrió la calle. Gritó para que alguien encendiera una luz, pero nadie respondió. De pronto, esa calle hermosa y diurna, esa misma calle que lo invitó a caminar, ahora lo escondía, y le hundía en su oscuridad.

Entonces, inmerso en la terrible oscuridad, en sombrío silencio, sintió un frió que se metía en sus huesos y le encerraba en la incertidumbre, sintió estar en los brazos de la muerte. Ya no, ya no quiso caminar.

Corrió de regreso, al inicio de la calle, le dio la espalda y jamás volvió a ver, corrió y corrió, hasta regresar a su camino. Hasta ese momento se sintió seguro. El terror había pasado.

Pasó varias noches pensando, deseando en regresar a esa calle, ¿Seguiría oscura, ya habría amanecido, que habría la final de esa calle?

Ya no volvió, ahora, esa calle es pasado, algo que solo su mente vagamente evoca. Ya casi no recuerda los detalles de las piedras, o los adornos de las casas que la enmarcaban.

Recorre su camino y, de vez en cuando, cuando se encentra en soledad, piensa en ir por el sendero que le lleve cerca de esa calle. A veces, sueña regresar y meterse en la oscuridad con los ojos cerrados y terminar el camino. Pero no, sabe que ya no regresará, aunque lo anhele, ya no regresará, aunque le duela no haber terminado de recorrer esa calle. El temor a la oscuridad, es más fuerte que su curiosidad.

Ha pasado el tiempo, y aunque a veces desea regresar, sabe que ni la luz ni la oscuridad que ahí hay, valen la pena, sabe que a nadie le importa si terminó el recorrido o no, a nadie le importa si regresa, total, nadie sabe de esa calle, y nadie sabe que la caminó, mucho menos que se regresó.

Ahora, solo le queda recordar esa calle, y esperar que el anciano que viene detrás, borre su dirección para siempre.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Tu poder

Te esperé con ansias. Parecía que no había más tiempo. Tenía que saber todo de ti.

Pasaron los días reconociéndote, aprendiéndome tu canto, tus vivencias, tu ser.

Esa extraña sensación de que te vería me ocupó los días y me apartó de la realidad.

Y de pronto, llegaste.

Éramos en ese momento, solos tú y yo, no importaban los demás, era nuestro momento.

Pero pasó, y te fuiste.

Ahora, pareciera que me dejaste un vacío, como que me falta algo, pareciera que al irte, te llevaste una parte de mí.

Y es que así debía de ser, te llevaste algo de mí, pero me dejaste parte de tu espíritu acompañándome.

Ahora tengo tu poder, que me hace seguir en mi lucha. Mientras tanto, esperaré, por si en algún momento, un día, vuelvas a visitarme.

martes, 1 de noviembre de 2016

Fiambre

Y el día indicado, se abrieron los cielos y bajaron los muertos para hablar con los vivos.
A mí me visitó el mío y me habló a la espalda, mientras yo picaba verdura.
Y en la concentración del momento, me invitó a ser paciente y a buscar la felicidad.

El día pasó, y el cielo se cerró. Y entre carcajadas y fiambre replicamos su sonrisa.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Alma de trueno

En mi alma herida se escuchó un trueno.

Distante, a lo lejos.

Suavemente, mi alma sintió una brisa, y el trueno se escuchó claro en mis oídos.

Estaba ahí.

De pronto, de golpe, mi alma se llenó del trueno, la lluvia y los rayos.

Sentí la tormenta en mi interior, y su canto revivió mi alma que se levantó con un grito ensordecedor.

Estoy de pie.

Voy a luchar.

Voy a vencer.

domingo, 23 de octubre de 2016

Tortillas con frijoles

El sol era intenso, pero el frío de las montañas refrescaba su cuerpo, que a mediana velocidad, se movía por la ruta del altiplano del país.

A lo lejos, se podía ver esa pequeña motocicleta dejando una estela de polvo. Esa imagen que los pobladores de las aldeas esperaban ver con ansias.

De su pequeña mochila, sacaba los documentos, y explicaba lo procedente. Las mujeres lloraban de alegría y los padres de familia sonreían agradecidos.

Tomaba café y comía tortillas con frijoles, y luego, se despedía para recorrer otros cientos de kilómetros para dar las buenas noticias al poblado siguiente.

Cuarenta y cinco años después, las personas lo recuerdan con cariño como “el mensajero de Huracán”.

Varado

Su contrato le impedía trabajar por más horas de las establecidas y tuvo que parar en medio de la carretera a dormir unas horas. El sonido del motor del camión, ese que alimentaba la calefacción que le daba alguna comodidad en aquella cabina, le contaba los minutos que él invertía en ver las estrellas y especular sobre su futuro.

Solo.

La noche oscura.

Las estrellas brillando.

El recuerdo de ella en su mente.

domingo, 16 de octubre de 2016

Pero me dueles

A veces me dueles poco, otras veces me dueles mucho. Pero me dueles.

A veces se me olvida y pareciera que no me dueles, pero me dueles.

A veces lloro, esperando que ya no me duelas, pero me dueles.

A veces deseo no haberte conocido, vivir sin tu dolor, pero me dueles.

A veces quisiera que ya no dolieras, pero me dueles.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Al final de los tiempos

Dos catalejos viejos fueron suficientes para que tu figura se clavara en mi mente. Desde ese momento, comenzó una persecución que terminó con tu cintura entre mis brazos. No paramos.

Ocho excusas tuve para compartirte lo que mi corazón cantaba. Y es que desde un ochenta y ocho mi canción te había buscado, y en ese momento, te había encontrado.

Siete años pasaron para que nuestras almas se replicaran, y en ese espiral, el nuevo camino inició.

Cuatro corazones latieron dos mil metros sobre el nivel del mar, recorriendo sus senderos sobre dos ruedas.

Dos almas, al final de los tiempos, recorrerán los rincones del mundo, y acariciarán a los amantes, susurrando en sus oídos, para vencer las adversidades.


…Mi canción te avisó, y tú supiste llegar…

sábado, 8 de octubre de 2016

Ester

Dentro de la propiedad, inmersa entre maleza y árboles, se encontraba una choza de más o menos tres metros cuadrados. Las paredes eran de madera dispares que entre dejaban ver los muebles viejos y amontonados que se encontraban en su interior. A la orilla de la cama estaba la estufa, y junto a ella, un mueble a medio caer que albergaba los sartenes y la ropa.

Al cantar el gallo, Ester se levantó y preparó los pocos frijoles que quedaban y tomó un poco de avena para mezclarla con agua y así, improvisar una especie de atol con el que sus hijos llenaran sus estómagos, de esta forma, se suponía que ellos debían pasar el día. Luego, ella viajaría a hacer los servicios domésticos a las casas de la ciudad capital. Si tenía suerte, le regalarían algunas sobras de ayer, y llevaría la cena por la noche. Seguro sus hijos estarían felices.

Sintió un olor peculiar, el ambiente se sentía denso y pesado. Había escuchado algo acerca de la fuga de gas, pero nadie le había explicado cómo operar una estufa de gas cuando se la regalaron. Así que pensó en encender la estufa, y luego, abriría las ventanas para ventilar el olor.

El estallido se escuchó entre las propiedades vecinas.

Esa noche, las noticias contaron la historia de una familia muerta en las afueras de la ciudad, pero Leonor no puso atención, ella seguía molesta y contando a Rolando como la señora de la limpieza no había llegado a trabajar. Elevando la mirada al cielo reclamó “El problema es que la gente no piensa en los demás”.


Esta historia está en hechos reales

domingo, 2 de octubre de 2016

Hojas en blanco

Se conocieron con muchas hojas en blanco y otras a medio escribir. Entonces, decidieron leerse y escribirse mutuamente.

Ella dejó ser leída por él y pasaba horas leyéndolo de igual forma.

Pero ella llegó a un capítulo que él no quería que fuera leído.

Y él cerró su libro.

Ella había dado tanto como recibió, y sabía qué estaba bien y qué estaba mal.

Así que un día, ella también cerró su libro para él. Y aunque ella lloró, con su libro cerrado siguió escribiendo su historia.

Con el tiempo, un hábil lector llegó, y se quedó junto a ella leyéndola hasta el final de sus páginas.

Pero para aquel primero, el final de su historia llegaría con muchos tachones, páginas en blanco y un capítulo central, que nunca se pudo concluir.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Misión silenciosa

Estas sentada al lado mío, lo puedo sentir. 

Me estas acompañando entre las campanas de viento, los pájaros y las hojas de los árboles que juegan a mecerse con gracia. 

Trato de poner atención al canto medieval que me recuerda quien soy, pero tú, en silencio, me inquietas y haces que te ponga atención. Entiendo, hoy es un momento para que me abraces, para dejarte sentir.

Ahora, aprovechando tu presencia, que me tienes en tus brazos, déjame entender el porqué de tu misión silenciosa. Esa misión que hace que piense la mente más simple y hace decaer el rostro del más poderoso.

Ahora dime, explícame, porque debe de haber alguna razón, debo entenderte y tal vez así, pueda entenderme a mi mismo, a mis razones, a los por qué.

¿Sigues ahí, aún estás escuchándome? Lo se y sonrío, porque cuando escribo tu te vas. Y nuevamente me dejas con las dudas. ¿Cuándo me hablaras, cuándo me darás respuestas? Te esperaré otro día, para sentir tu abrazo, para ver si ese día, tu, la soledad, me contarás tus secretos.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ismael

El destino quiso que su vida se cruzara con la mía, así como quiso que ambos aprendiéramos, uno del otro. Y si bien es cierto, que nuestras concepciones filosóficas eran completamente distintas, comprendí que, para usted, la amistad sobrepasaba esos detalles. Si, usted tenía esa peculiaridad que era digna de admirar.

La pasión por los cristales nos unió, y compartimos el conocimiento haciendo que el alumno terminara enseñando al maestro. Otra de sus cualidades, la humildad. En ocasiones lo vi preocupado, pero esas charlas que nunca llegaban a nada, le lograban sacar una sonrisa.

Al final de cuentas, el tiempo y las obligaciones nos dejaron en un eterno café pendiente que, ahora, sé que jamás se concretará. Me reclamo por no haber hecho el tiempo para ello.

Y hoy, este amargo 20 que me dice que su ser se ha ido, que ha decidido volar a las estrellas, hace que lo recuerde con gran cariño, con admiración, como una persona a quien recordar. Ahora reúnase con los suyos, y prepare el lugar para reunirse con los que ama. Estoy convencido que, del otro lado del silencio, seguirá siendo usted mismo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sombras de la noche

La noche era tan oscura  que apenas podía dibujar las siluetas de las figuras que tenebrosas daban vida a aquel escenario lúgubre donde su alma se encontraba. Inmerso en las penumbras, escuchó a aquel viejo reloj caminar y en medio del silencio, el viento le aullaba a sus espaldas.

Caminó por las calles desiertas con los brazos entre cruzados, esperando opacar de alguna manera, el frío que se metía hasta sus huesos. En ese denso frío y soledad, deseó encontrar otra alma junto a la suya, no importaba si era amigo o enemigo, el contacto con alguien era lo que anhelaba. 

Pero no fue así, no, esa noche no. Esa noche lo cubría en soledad, absorbiéndolo, inquietantemente, desesperadamente, silenciosamente.

Detuvo su camino, y pensó por un largo tiempo. Tanto fue ese tiempo, que, en medio de la noche oscura, pudo ver su sombra reflejada en el suelo húmedo del camino. 

Levantó la cabeza y cerró los ojos, pero no tuvo miedo. Entendió que debía seguir en ese camino, en las sombras de la noche, esperando que algún día, cuando menos se lo esperara, vendría el amanecer.

El peor de los hombres

Se perdió en su mirada y quiso amarlo por siempre. Él, se perdió en ella y experimentó todo lo que pudo a su lado. Se sació hasta el cansancio, y en un arrebato de emoción, se limpió el trasero con ella. Luego, viéndola embarrada de mierda, se fue.

Ella, le suplicó que se quedara, pero viendo que él no regresaría, decidió vengarse. Buscó a otros tipos en la calle y les limpió el trasero con su cuerpo. No importaba si les conocía bien o no, ella pensaba, que él, al verla embarrada de mierda de otros hombres, sentiría celos y arrepentido, regresaría con ella, y la amaría por siempre.

Un día, sentada de espaldas en la barra de un bar, vio al peor de los hombres que, separándose de su camino, entró y llegó con ella. Le sonrió y con un poco de agua, un trapo y jabón, decidió limpiarla. Le limpió la frente y siguió, con esmero, limpiando su rostro. Ella sonrió agradecida.

Mientras charlaban, el peor de los hombres continuó su ablución, pero ella, en un arrebato de emoción, se limpió el trasero con él,  El peor de los hombres, molesto, se limpió y le pidió que no lo volviera hacer, pero ella, en otro arrebato, lo hizo de nuevo.

El peor de los hombres, desconcertado, regreso a su camino enfadado y limpiándose cuidadosamente. Caminando, se perdió de su vista. Ella, inmediatamente buscó a otro par de hombres para volverse a ensuciar, y tumbándose boca abajo en el suelo, se quedó viendo al horizonte, esperando que aquel primer hombre de su vida, un día, regresara arrepentido por ella. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Testigo protegido

La pobreza de su familia le hizo jurar tener abundancia en su mesa, y así lo hizo: Trabajó muy duro y se levantó desde las cuatro de la mañana para trabajar arduamente. Le llegó la madrugada planificando y dedicó los fines de semana a evaluar su propio desempeño.

Cuando la mirada de amor se cruzó por su camino, aprovechó la oportunidad para incluirla en sus negocios y terminó volviéndola su empleada. Se aprovechó de sus familiares y amigos, todo para tener la posición económica que tanto deseaba.

Cuando el tiempo se lo permitió, se dedicó a dar charlas motivacionales, invitando a las personas a trabajar para hacer dinero, y en su afán, escribió libros que vendió con buenas ganancias.

No parpadeó cuando le ofrecieron un puesto en el gobierno, y con sus grandes habilidades, generó ganancias para el presidente, y para su propio bolsillo. Sentía que había rozado el cielo. Compró casas, carros y motos, viajó y alquiló el amor. Levantó las manos al cielo y con una amplia sonrisa desafió a los dioses. 

Satisfecho, por fin se sentó unos minutos a beber mientras miraba el horizonte plagado de rascacielos.

Hoy, será llevado a dar declaraciones a los tribunales. Si bien le va, su condena será corta y saldrá de prisión a los ochenta años, de lo contrario, le espera una condena severa, o tendrá que esperar en la esquina de su celda, que en un motín, sus adversarios vengan por su cabeza.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Madox

Entre risas y vino Eileen, Aldaír y Kendra hablaron de mil y una cosas. Kendra y Aldaír se tomaron de la mano y Eileen se perdió por unos segundos en sus manos. Le afectó, pero cambiando de tema, hizo una broma y todos rieron.  Kendra y Aldaír también rieron y discretamente se soltaron las manos, sabiendo que algo no andaba bien. Vieron a lo lejos al hijo de Eileen que jugaba con sus hijos, y asumieron que el padre ausente tenía roto el corazón de su amena acompañante. Pero a Eileen no le importaba el padre de su hijo, para nada, tampoco le importaba que Kendra y Aldaír se tomaran de la mano. Eileen vio en la mano de Kendra un lunar similar al que ella tenía, ese lunar que un día su amante, Madox, besó hacía muchos años atrás. Madox, el hombre que la amo intensamente, el que un día le hizo versos y le besó sus lunares y rodillas. Ese día, ella recordó a ese amante, Madox, su amante, que ahora, muy probablemente, estaría muerto.

Solo queda observar

La noche estaba oscura, tan oscura que no se podía ver a la persona que llevaba al frente. Sin embargo, ella sostenía firmemente la mano de su hermano que la guiaba sigilosa, pero velozmente por la selva. 

Corrían y al menor ruido se agazapaban para esconderse. Corrieron toda la noche hasta llegar a la frontera con México.

Sufrió angustiantemente por días hasta ver a sus hermanos y madre que se reunieron con ellos. Papá nunca apareció.

Bajo un árbol improvisaron una choza y pasarían casi un año comiendo lo que recolectaban en los alrededores. En los pocos momentos de descanso recordaban con anhelo aquellos días donde a la luz del comal reían a carcajadas de alguna tontería del día.

Pero eso había quedado en el pasado, ahora, solo sabían que debían sobrevivir.

Pasarían casi treinta años para que aquella niña regresara a su patria, huérfana, con cicatrices en su interior que aún dolían, motivada más por la curiosidad y sentido de pertenecían que por otra cosa.


Ahora, ve a lo lejos esos montarrales que un día fueron su hogar. Ahora, calla cuando escucha esos absurdos debates de “si hubo o no hubo genocidio” ahora, solo queda observar, recordar y ver en sus hijos, la sonrisa que ella un día perdió.

martes, 6 de septiembre de 2016

Todo su ser

Desesperado regresó a buscarla y abruptamente abrió su pecho. Su corazón seguía ahí guardado, latiendo rítmicamente en paz junto al suyo.

Ella lo vio y con la más tierna sonrisa le preguntó ¿Lo quieres de vuelta? pero él entendió que era ahí donde su corazón debía estar. Así que, adentrándose en su pecho, se acomodó dentro de ella y se quedó ahí para siempre.

Ahora, no solo su corazón le pertenecía a ella, sino, también, todo su ser.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cada vez que le doy una vuelta sol

No lo busqué más. Lo había dejado ir. Pero hoy, en medio de ese denso bosque, cuando sentí que me estaba perdiendo de nuevo, levanté los ojos y fugaz vi su alma pasar por allí.

Y es que hoy sonreí, porque, cada vez que le doy una vuelta sol, me acerco más a usted. Pronto se despejarán las dudas y será usted mismo el que me reciba para contármelo todo. 

Aún debo seguir caminando para poder entender su sabiduría. Aún tengo mucho que aprender.

martes, 30 de agosto de 2016

llevarte al cielo

En la penumbra de mi vida no pensé, simplemente mis ojos se cruzaron con los tuyos y sucumbí a ti. Y es que no puedo estar indiferente a tu ser, a tu belleza, a tu alma que atrapa la mía. Me siento atraído por ti, posiblemente porque eres hermosa, posiblemente porque te necesito, posiblemente porque te amo.

Y es que, sin pensarlo si quiera, lo primero que se me ocurrió fue amarte, con todo, deseando que tú también me amaras, que te fundieras conmigo en un espiral celestial. Al parecer no lo logré.

Sin quererlo te herí, sin darme cuenta te lastimé, y mientras yo ilusionaba llevarte al cielo, sin saberlo te arrastraba al infierno.

Hoy, la culpa me reclama y me reprocha. Y tú, sonriendo y hablándome con ternura me dices que todo está bien, que sigamos adelante. Si, eres perfecta.

Ahora, a la distancia, de lejos, ahora dime ¿Qué debo de hacer para recompensarte, qué debo de hacer para reivindicarme, dime a dónde he de volar, para poder alcanzarte?

lunes, 29 de agosto de 2016

18,720 almas

Siento algo metido en mis huesos, yo no lo pedí, simplemente  apareció de la nada. De pronto, mis articulaciones me traicionan y se atrofian. El dolor es indescriptible y hace que me retuerza del dolor. Clamo por ayuda pero nadie puede auxiliarme, es una lucha constante conmigo mismo, estoy preso dentro de mi propio cuerpo.

De un momento a otro el dolor viene y se va, hay momentos buenos y otros malos. Como es de esperarse en estos casos, las personas creen que estoy fingiendo, los entiendo, ellos no comprenden qué es sentir cómo tu esqueleto se empieza a petrificar impidiéndote el movimiento. Esto es un tormento.

Pongo mi esperanza en la ciencia médica pero ésta me da un par de medicamentos a medio probar; es que nadie muere de lo que tengo, hay enfermedades de prioridad por investigar. Elevo la vista al cielo pidiendo ayuda, pero tampoco siento que exista un remedio inmediato a mi dolor. Cada día duele más, cada día menos movilidad, cada día menos motivado.

Pero un día, vagando por el mundo virtual encuentro a 18,720 almas que comparten mi pesar. Nadie tiene la cura, pero sus palabras me dan apoyo, me hacen sentir confortado. Hay personas con menos y más dolor que yo, pero todos ríen, se burlan de la enfermedad, la miran a los ojos y le arrebatan una sonrisa al tormento.

No me siento solo, no estoy solo. No me vencerás artritis, somos muchos contra ti. Nos reiremos en tu cara, dejarás de atormentarnos.

Dedicado a los integrantes del grupo de Artritis Reumatoidea de Facebook. Sigamos en la lucha hermanos, esto no tiene un final.


domingo, 28 de agosto de 2016

Sueño de edición limitada

Caminando por el inframundo tuve un sueño, de esos sueños buenos, de edición limitada. Lo único que debía hacer era tomar ese sueño, meterme en él y salir cuando se acabara. Pero no lo hice, quise seguir usando el sueño.

Así que cuando el sueño estaba por concluir, me salía de él y dejaba a que se recuperara, luego, me metía en él nuevamente. Así lo hice por un tiempo, hasta que un día, el sueño se arruinó.

Traté de repararlo, pero como dije, ese sueño era de edición limitada, no habían repuestos.

Me quedé atrapado en ese sueño, que sin funcionar bien, como era de esperarse, se volvió en pesadilla.

Hoy grito desde dentro de ese sueño pero nadie puede oírme. Las personas pasan a la par mía soñando plácidamente, mientras que yo, preso de mí sueño, intento desesperado escapar de él.

jueves, 25 de agosto de 2016

Blanca alma

El escritor leyó las líneas que le agradecían. Leyó una, dos y tres veces.

Volvió a leer.


Entonces, ese sentimiento nostálgico llegó a visitarlo, y mientras miraba por la ventana pensó y meditó cada una de ellas e intentó visualizar a esa blanca alma escribiéndolas.


Se sintió honrado e indigno de aquel hermoso texto que habían llegado en el momento justo para calmar su pena.


En su mente agradeció y lo plasmó en su redacción como un pequeñísimo homenaje a esa persona que a la distancia, y sin saberlo, también le ayudó en un momento trascendental.


martes, 23 de agosto de 2016

Amor en el centro de la mesa

Un día, sin decirle a nadie construyeron un amor; único, grande, compuesto por miles de momentos locos, conversaciones, mimos, caricias, pasión, llanto y sonrisas.

Veían orgullosos ese amor en el centro de la mesa, y todos los días se sentaban a contemplarlo.

Pero el amor creció, demasiado, a tal punto que cuando se sentaban a verlo, ya no se podían ver ellos mismos. Y un día, mientras jugaban a verse, el amor se les cayó de la mesa y se rompió.

Se abalanzaron a tratar de rescatarlo, pero era demasiado tarde, el amor se había hecho pedazos.

Llevaron los pedazos a la mesa y trataron de repararlo, pero cada vez que colocaban un pedazo, otro se caía irremediablemente.

Ambos se molestaron y se dieron la espalda. Uno culpaba al otro por dejar caer el amor al suelo. Pero poco tardó para que se dieran cuenta que era irremediable reparar ese amor, así como era irremediable seguir molestos eternamente.

Y ahí, sentados, frente a los pedazos del amor, se vieron y sonriendo, aceptaron la pérdida. Tomaron un pedacito de aquel amor roto y lo guardaron. Se levantaron, se dieron un fuerte abrazo y cada uno se fue por su propio camino.

Con el tiempo construyeron otros amores, pero nunca uno tan grande como aquel que, sin decirle a nadie, un día construyeron.

viernes, 19 de agosto de 2016

Alguien lloró.

Encendió una vela de la forma más discreta posible.
Se sentó a la mesa y comió solo para mantenerse vivo, porque tenía que hacerlo.

Con lentitud salió de la casa y se sentó en las gradas a observar la noche que ese día estaba más oscura que nunca. Los insectos, insistentes, a lo lejos le cantaban la melodía que él ya conocía.


Y mientras levantaba sus ojos a la brisa nocturna, volvió a pensar en el hijo que nunca tuvo, el que posiblemente, lo hubiera mantenido al lado de ella.


Esa noche, en medio de la oscuridad, alguien lloró.

Correr a tus brazos

Ahora mismo anhelo tus besos, estar a tu lado, escuchar tu voz.

Ahora mismo no te tengo y es cuando te necesito.

Ahora mismo desearía correr a tus brazos.

Ahora mismo quisiera flotar en el aire contigo.

jueves, 11 de agosto de 2016

En el olvido, el amor y la esperanza

Este es un escrito que estaba guardado desde el año 2007. Hoy lo encontré y se me ha ocurrido colocar la versión original, y la versión 2016.

Pensamiento original 2007:

El poeta vio al horizonte y juró no volver a escribir acerca de ella. Y pasaron los días, meses y años, y aunque ella jura que los versos del poeta son para ella, él encontró en el olvido, el amor y la esperanza una nueva fuente de inspiración.

Pensamiento 2016:

El poeta vio al horizonte y juró no volver a escribir de ella.

Pasaron los días, meses y años, y sus escritos cambiaron.


Hoy, ella asegura que los versos del poeta aún le pertenecen. Pero él encontró en el olvido, el amor y la esperanza una nueva fuente de inspiración.


miércoles, 10 de agosto de 2016

Renacer

Renacer es una figura de pensamiento que evoca “comenzar de nuevo una actividad o condición” ya que es virtualmente imposible (al menos la ciencia no ha comprobado aún la re encarnación) despojarnos de nuestra condición actual, sea cual sea la edad que tengamos, y volver a nacer del vientre de nuestra madre con una mente nueva.

El renacimiento se ejemplifica comúnmente en la religión, donde, una persona que ha cometido una serie de actos de los cuales se siente avergonzado, intenta cambiar su actitud y olvidar lo que anteriormente hizo. Por lo regular, ese renacimiento se da  a través de otra figura: Una deidad que motiva de forma portentosa que aquella persona cambie de actitud hacia él mismo y la sociedad. Y resulta que la figura resulta muy bien; ya que para el resto del grupo social donde ésta primera persona se desenvuelva, sus faltas “son perdonadas” y nadie lo recuerda más, porque ha nacido de nuevo, y este, se auto motiva a creerlo y cambia su actitud. Si, el renacer ha funcionado.

Irónicamente, si la falta de la persona es muy grave, y afecta a los otros miembros de la sociedad, se impone un castigo a éste, esperando que a través del castigo, su actitud cambie. Entonces, se podría decir que hay otro tipo de renacimiento, un renacimiento forzado. Ya que la primera persona no quería cambiar, pero es obligado a hacerlo. Evidentemente, ese renacimiento no funciona, no es genuino, es como amaestrar a esa persona.

Pero, la mayoría de individuos buscan su propio “renacimiento” es decir, todos, en algún punto de nuestras vidas, buscamos un cambio actitudinal o espiritual que nos haga sentir bien con nosotros mismos, buscando la felicidad, ya sea felicidad personal o grupal.

Ahora bien. Un renacer, un comenzar de cero, requiere de un compromiso genuino del sujeto, que, evidentemente, requerirá grandes sacrificios, mucha disciplina y constancia. Porque, en el momento que éste reconozca que necesita renacer, es porque, ya sea por factores externos o internos, se ha percatado que una o varias de sus actitudes no son correctas, o no le provocan felicidad. Al menos no para sus propios parámetros filosóficos.

Entonces, para renacer hay que comenzar por dejar de hacer aquella actividad que nos arrebató la felicidad, la paz y que ahora, nos motiva a renacer. Y ciertamente, eso no es nada fácil.

¿Se imagina? De pronto ese acto, ese hecho recurrente que usted adquirió desde niño, o esa conducta que eventualmente le provocaba placer momentáneo, ahora es el causante de su infelicidad, y es necesario eliminarlo para poder renacer. Ulteriormente, si una actividad la realizamos de forma inconsciente, o nos produce placer momentáneo, es difícil dejarlo, cambiarlo de una sola vez. Por eso, lo primero que se debe hacer, es identificar qué elemento, elementos o actitudes son las causantes de nuestra infelicidad. Hay que identificarlos, y muy bien.

De pronto el exceso de cosas en nuestra vida, lejos de hacernos sentir bien, nos provoca aflicción e intranquilidad. O una relación que por cortos momentos es placentera, pero la mayoría del tiempo es caótica, llena de dificultades y problemas. La misma rutina laboral, familiar o social, de pronto nos atormenta y nuestra vida deja de ser nuestra, y terminamos esclavizados de las cosas, de la gente, de la sociedad. Si en nuestras vidas dejamos de ser libres y terminamos esclavos de la sociedad, de las cosas, del amor o de nosotros mismos, no hay otra solución más que alejarse de eso y renacer.

Si ya identificamos lo que hay que dejar de hacer, si ya sabemos qué nos quita la paz; entonces es el momento de ir dejando esas actitudes y costumbres e irlas cambiando poco a poco por nuevas costumbres que nos hagan sentir bien. Y es que no hay nada como la simpleza. Trate de eliminar una actitud compleja y céntrese en lo simple. Como por ejemplo: No es necesario que trabaje largas jornadas de trabajo para comer en el restaurante más famoso de la ciudad. Trabaje menos, camine por la calle, llegue temprano a casa y salga en bicicleta, salga a correr, comparta con sus amigos, con su pareja, con su mascota. El renacer no lo llevará de lo material a lo material. Recuerde que el renacer lo llevará de las cosas a los momentos. Lo llevará a la felicidad.

Por consiguiente, renacer implica un compromiso, un proceso que en algunos resultará largo y doloroso, pero que al final nos llevará a tener una paz que hace tiempo no habíamos experimentado. Es el momento de renacer, es el momento de meditar y alejarnos de lo que nos ata. ¿Se puede renacer? Si, si se puede, dolerá al inicio, pero al final, la sonrisa de nuestro rostro y la paz en nuestro corazón, nadie nos la podrá quitar jamás.

lunes, 8 de agosto de 2016

El más triste adiós

Se sentó viendo hacia la nada, con la mirada perdida en los hierros viejos que tenía de espectáculo. No importaba, él sabía que el final era inminente,  y a pesar que entendía perfectamente que debía disfrutar el momento, su anticipación al futuro hizo que por un instante se sentara con desilusión.

Ella lo vio y guardó el momento en su mente, ambos sonrieron.

Pero, un tiempo después, ella entendería la profunda pena que a él, en ese momento le había tomado por sorpresa. Ahora ella sabía que él había visualizado el fin de sus días. Sabía que ya no estarían juntos y se enfadó con él. Luego se enfadó con ella misma. Luego lloró. Y un día, mientras tomaba algo, recordó que aquella escena había sido el más triste adiós.

martes, 26 de julio de 2016

En lo más profundo de su corazón

El sol brillaba en todo su esplendor y se reflejaba en el mar que mecía suavemente su barco mientras él, como todos los días, rutinariamente preparaba su red para la pesca. Tendió la red en el mar y pacientemente esperó mientras lamentaba su suerte.

Mientras veía sus manos sintió como unas gotas empezaban a cubrirlas con prontitud. Él nunca supo cómo fue, pero de pronto estaba inmerso en una tormenta que sacudía su barcaza y amenazaba su vida.

Por alguna razón no tuvo miedo, al contrario, esa tormenta hizo saltar su corazón y entre luchas y sonrisas trató de controlar la situación. Casi la dominaba cuando un tirón fuerte lo lanzó al agua. Como pudo se aferró de la red que se sacudía con fuerza. Inmerso en la tormenta y el caos, vio un enorme pez que nunca antes había visto, era realmente hermoso y de muchos colores que se revolvía con fuerza para librarse de su red.

Con esfuerzo se lanzó de nuevo a la barcaza y luchó contra la tormenta y aquel hermoso pez que seguía dando lucha. Forcejeó hasta que logró llevarlo junto a su barca, pero por el peso no pudo subirlo.

Luchando contra los elementos, solo y sin poder hacer nada más, se aferró al pez y a la barca y por unos segundos contempló aquellos hermosos colores del pez que por alguna razón, se había quedado quieto a su lado. No tardó mucho en darse cuenta que jamás podría subir al pez a su barcaza, pero tampoco le iba a hacer daño. No, ese pez había nacido para ser libre, así, que recogiendo su red le liberó.

La lluvia, las olas y el viento le impidieron ver por donde se fue el pez, y de todas formas ya no importaba, porque ahora, debía controlar su barca y no perecer en la tormenta. Una ola sacudió el barco y él cayo quedando inconsciente durante un tiempo, en medio de esa feroz tormenta que poco a poco se fue calmando hasta dejar ver nuevamente el sol.

Cuando él despertó estaba nuevamente solo como en un inicio. Suspiró, recogió sus cosas y con una leve sonrisa en su rostro, nostálgico, remó hacia la orilla, donde sabía perfectamente que todo lo sucedido, se quedaría únicamente en lo más profundo de su corazón.

Trozos de materia

Exhaló su último aliento de vida y dejó de existir. Su alma dejó esta dimensión y se posó en el espacio en pequeños trozos de materia. Poco a poco se fue fundiendo con las demás almas que se reunieron con él, y cada pequeño polvo de su alma que se fusionaba con otra, brillaba tenuemente.

La última partícula que quedó esperó por mucho tiempo hasta que se encontró con la partícula que él estaba esperando. Y al fusionarse con ella su ser le dijo “te lo dije, te estaría esperando” fue hasta entonces cuando completo, brilló por toda la eternidad.

Pegada a él

Él le contó muy entusiasmado de su viaje de negocios. Viajaría una semana entera y esperaba sorprender a sus jefes a su retorno. Ella escuchaba con atención, mientras veía cómo se iluminaban sus ojos por la nueva experiencia.

Antes de partir él le dijo “mañana, quiero despertarme con tu despedida, hazme ese favor”

Al día siguiente ella madrugó e inspirada le envió el más tierno mensaje de despedida que se le hubiera podido ocurrir. A los pocos minutos se percató que él lo había leído. Entusiasmada esperó el mensaje de retorno, pero nunca llegó.

No quiso molestarle más y dejo pasar el lunes completo para que él se concentrara en su trabajo. El martes le envió un corto saludo deseándole éxitos en sus negocios. Pero él no leyó su mensaje.

El miércoles, el jueves, el viernes y el sábado ella hizo lo mismo. Pero él no respondió.

El domingo él retornó al país y ella le recibió. Le preparó una cena y esperó a que él le contara toda su aventura. Él no se midió contando con detalles su experiencia de negocios, pero ella le interrumpió  “me imagino que estuviste muy ocupado desde que te levantaste el lunes” pero él le contó cómo el vuelo se atrasó y tuvo que esperar muchas horas del lunes en el aeropuerto.

Ella no pudo evitarlo y le reclamó su falta de interés. Le reprochó los mensajes que diariamente ella le envió y que él no respondió.

Pero el la vio y levantándose de le mesa le dijo “sabes, no me agrada que me presiones, estuve muy ocupado en este viaje y no tuve tiempo de responderte. Yo no nací pegado a ti, tengo cosas que hacer”.

Él salió de aquella casa y nunca más regresó. Ella, recogió la mesa, lavó los platos y se fue al dormitorio.

Pasaría muchas noches sin dormir.

Pero una mañana el rayo de sol la despertó y ella sonrió, era cierto, ella no había nacido pegada a él.

La misma pena

Jamás se conocieron, nunca compartieron una palabra, ni si quiera se vieron alguna vez o se cruzaron por la calle. Pero ambos tenían algo en común: ambos compartieron la misma pena. Esa  pena que ninguno de los dos podrá advertir al próximo desconocido, hasta que, él mismo, sienta esa pena recorrer su cuerpo. 

jueves, 21 de julio de 2016

Bebía de la lluvia

Y mientras la lluvia caía con fuerza, y era bebida por la grama que circulaba su casa, él, con un café humeante en sus manos, y mirando por la ventana, extrañaba a su amada que, seguramente, en algún lugar, también bebía de la lluvia.

lunes, 18 de julio de 2016

Salvarse a sí mismo

Era muy hábil para proponer soluciones. Sabía exactamente qué debía hacer cada persona y cómo resolver los problemas ajenos. Sus palabras siempre daban ánimo, y frecuentemente las personas regresaban por más consejos. Sus adeptos se maravillaban de sus palabras y su sabiduría.

Pero él, en soledad, no tenía ni la mínima idea de cómo salvarse a sí mismo.

Voz ancestral

Alguien apagó el interruptor de su cuerpo y feneció ante el cansancio.
Se tumbó en la cama y ya no tuvo fuerzas para levantarse más. Estaba agotado.
Sintió por un instante que si cerraba los ojos no dormiría, sino que su ser dejaría de existir.

Se asustó.

Hizo lo imposible por permanecer despierto, porque si se rendía, encontraría a la muerte.
Lucho tanto como pudo, y cuando sentía desvanecerse, se sobre saltaba en la cama para permanecer con vida. Pero era imposible, su vida pareciera que se iba de a poco.

A lo lejos escuchó esa voz ancestral que le invitaba a tener paz y buscando desesperado encontró sus ojos. Mientras parpadeaba muy lentamente, podía ver la mirada de tranquilidad que le veía fijamente. Entendió que si moría, sería a su lado.

Se rindió y cerró los ojos. Y entonces, alguien encendió nuevamente el interruptor de su cuerpo.

No puedes

Querías buscar y encontraste.
Querías emoción, ahora la tienes.
Querías soñar y ahora no duermes.
Querías pensar, ahora te atormentas.
Querías amar y ahora sufres.
Quieres parar, pero no puedes.

domingo, 17 de julio de 2016

Parné

Cada día que pasa me haces menos falta. Crees que me tienes pero no es así. Crees que te necesito, pero la verdad es que mientras menos te veo, menos te deseo. Ya no te amo. Te dejaré un día, y sin tu presencia viviré en paz.

sábado, 9 de julio de 2016

Parpadeos de amor

Ella se asomó a la ventana, pero no veía con claridad. La distancia y la luz del día confundían la casa de su amado entre las demás de la colina. Era imposible.

Por su parte, él, pasó todo el día calculando cuál sería el punto exacto donde se divisara la casa de su amada, pero de igual forma, la tarea no fue fructífera.

Llegada la noche, a ella se le ocurrió colocar papel celofán rojo en el bombillo de su cuarto y en repetidos parpadeos esperó que él entendiera que ella estaba pensando en él.
Inmediatamente, del otro extremo de aquella colina, él logró ver su mensaje y respondió de la misma forma pero con una luz azul.

Y mientras la noche se ennegrecía y la lluvia ponía un toque de melancolía entre las casas de la colina, ellos se amaron a la distancia, con parpadeos de amor. 


miércoles, 6 de julio de 2016

Dialelo del amor

Él la amaba, pero ella amaba a otro, y el otro amaba a otra, pero la otra no lo amaba, porque amaba a él.

Auto viejo

Vio con satisfacción su auto nuevo, ese de fabricación europea, si, de esos escasos en su país. Lo cuidaba con esmero y lo conducía con orgullo.

Un día, llegó por un café a una calle donde las personas admiraban su posesión. Pero al salir, el auto no estaba. Lo habían robado.

Molesto, derrotado y en su frustración, decidió conducir ese auto viejo y desgastado del fondo del garaje.

Perdió el sueño pensando en reunir nuevamente los fondos para comprar otro auto nuevo; Pensaba cómo conseguiría un seguro, una alarma anti robos, de todas las precauciones que debía tener, qué gente debía evitar, todo para que no le volvieran a robar su futuro auto.

Y mientras su semblante palidecía de agonía, en el garaje seguía ese auto viejo que lo único que podía ofrecerle era llevarlo en paz a sus destinos.

Autocompasión

Te lamentas y retuerces buscando autocompasión, gritas al cielo victimizándote y le dices a todos cuánto sufres. Y entre tanto esfuerzo la gente te ve y te consuelan, te sientes protegida y ríes de felicidad. Llegada la noche, las personas se van a sus casas y tú, caminando por la calle, ves hacia todos lados y en un callejón oscuro, te vuelves a lastimar. 

Cosas

Acumuló cosas y todos le aplaudieron. Se sentía entusiasmado y se esforzó por tener más cosas.

Cuando encontró el amor, hizo el mejor sacrificio que él jamás pensó: Le regaló cosas.

Pero, para su infortunio, ella no quería cosas, ella quería momentos.

Y como era de esperarse, pasado un tiempo, terminaron.

Ella continuó en la vida disfrutando cada instante que ésta le regalara, y él, vivió mortificado por las cosas que regaló y que ya no pudo recuperar.