domingo, 2 de octubre de 2016

Hojas en blanco

Se conocieron con muchas hojas en blanco y otras a medio escribir. Entonces, decidieron leerse y escribirse mutuamente.

Ella dejó ser leída por él y pasaba horas leyéndolo de igual forma.

Pero ella llegó a un capítulo que él no quería que fuera leído.

Y él cerró su libro.

Ella había dado tanto como recibió, y sabía qué estaba bien y qué estaba mal.

Así que un día, ella también cerró su libro para él. Y aunque ella lloró, con su libro cerrado siguió escribiendo su historia.

Con el tiempo, un hábil lector llegó, y se quedó junto a ella leyéndola hasta el final de sus páginas.

Pero para aquel primero, el final de su historia llegaría con muchos tachones, páginas en blanco y un capítulo central, que nunca se pudo concluir.