lunes, 15 de enero de 2018

Querré amarte

Me gustó tu rostro; Me gustó tu sonrisa, tu mirada, tu forma de ser. Me gustó abrazarte y me gustó besarte. Me gustó estar contigo y entonces te quise.

Quise verte a diario; Quise platicar contigo, reír y llorar contigo. Quise verte al anochecer y amanecer a tu lado, quise vivir contigo y entonces te amé.

Amé que me amaras; Amé a nuestros hijos, nuestro hogar. Amé reconciliarnos y amé nuestros planes. Amé amarte y entonces, gustoso querré amarte cuando brillando, recorramos el firmamento. 

miércoles, 10 de enero de 2018

Legión

La lluvia caía en tediosa armonía cuando un relámpago irrumpió con fuerza. Las campanas sonaron y fue cuando de la penumbra aparecieron mis cuatro padres que aterrorizaron al mundo. 

Se creyó que eran los jinetes del Apocalipsis, pero no era posible, tanta maldad jamás se había visto en el mundo.
Y fue ahí, justo en ese momento, cuando nací bañado en sangre escurriéndose por mi rostro. La profecía se había cumplido.
Me volví fuerte y levantando mi espada mostré la verdad, pero los hijos del poder enfurecieron y me condenaron a muerte.

Grité y luché con mis fuertes palabras, les señalé con el dedo y me burlé de ellos. Hice que se defecaran encima, y que temieran con solo escucharme.
Un brujo y su mujer, vestidos de blanco, trataron de condenarme, y luego crearon a una copia barata de mí. Trataron de engañar a los que me seguían, pero no pudieron, porque estaban conmigo, eran míos.
Me oculté por un tiempo sólo para jugar con ellos, y me burlé en secreto cuando escuché sus alabanzas pensando que me habían vencido. Pero con fuerza y brutalidad regresé destapando sus mentiras. Con golpes y truenos, estallidos y descargas destrocé sus credos.

Les escupí el rostro y me senté en mi trono. Les mostré la brujería y al asesino, los masacré con violencia y quemé sus iglesias. Crují los dientes mientras las llamas del infierno llegaron a lo más alto y luego les vomité. 

Lancé a mis huestes y a mis hijos; Uno naciente del anterior. Ni mis mercenarios pudieron contar cuántos éramos, porque nos volvimos muchos, nos volvimos una legión, saluden a la legión.

Los hice pedazos y refugiados en sus mentiras claman a la nada esperando vencerme, pero nunca han podido, llevo cuarenta y siete años de lucha, y me quedan seiscientos diez y nueve.

Porque soy el trueno, soy la campana, soy el infierno. Soy de fuego, soy de metal, soy el que vino para destruir y matarlos a todos.

martes, 2 de enero de 2018

Llamado

Sentí el viento en mi rostro e inevitablemente cerré los ojos y me concentré para escucharlas.

Y ahí estaban, esas voces, graves y dulces, mezcladas con el viento.

Me estaban llamando, dijeron mi nombre, me invitaron a descubrirlas.

Y yo entendí, les haré caso, muy pronto me iré.

lunes, 1 de enero de 2018

Lo que más siento

Siento mucho no ser divertido. Siento no poder bailar; siento no poder pasar el límite de alcohol que me lleve a la alegría, siento ser el aguafiestas, siento no poder dejarme llevar por el momento.

Siento pensar demasiado, y buscar el “por qué” a las cosas. Siento analizar más y disfrutar menos. Siento no ser el alegre que se supone que debiera ser, siento no llenar tus expectativas.

Siento haberme cruzado por tu camino, y siento no haberme alejado cuando debía. Siento ser calculador y siento que no tengo remedio. 

Siento haber nacido así, siento ser como soy. Pero lo que más siento, es que siento que no voy a cambiar.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Si lo viviste, es pasado

El tiempo tiene una peculiaridad: Borra el pasado.
No importa que tan bien o mal te haya ido, si lo viviste, es pasado, el tiempo lo ha borrado. Esa linda relación que tuviste, tu trabajo de ensueño, las calamidades y enfermedades, sí, todo ha pasado, ya no regresará.

Y la verdad, ese aspecto tan implacable del tiempo nos ayuda a seguir adelante, porque ¿Quién puede retener el pasado? Sea bueno o malo ya se fue. Es una imagen borrosa en nuestra mente, unas palabras con eco, un olor lejano. Como un sueño o estar viendo en la neblina, el pasado pocas veces se recuerda con detalles. De hecho, si examinas una anécdota vivida, lo más probable sea que ya no la recuerdes con detalles.

Haz tú mismo el experimento: Trata de recordar una escena del pasado, y asegúrate de tener una fotografía de ese acontecimiento. Luego, intenta recordar detalles y posteriormente, ve la fotografía. Lo más probable sea que hayas pasado por alto detalles o que la situación ya no sea como la recordabas. Y es que el tiempo va borrando el pasado.

Por consiguiente, no te atormentes por lo que ya pasó, jamás podrás regresarlo o vivirlo, se ha ido, y sólo te quedará una vaga idea de lo que fue. Eso sí, trata de retener esas lecciones aprendidas del pasado para que tu presente sea mucho mejor. 
¿El futuro? Tampoco te preocupes mucho por él, absolutamente nadie te puede decir lo que te traerá.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El país de los libres


Hubo un país, en el que todos los habitantes decidieron ser libres, o al menos eso intentaban ser. Y entonces, no pasó mucho tiempo para que a esa nación se le conociera como "El país de los libres". 

Y dentro de ese país se reía a carcajadas María, que junto a Juan recorren el país en una vieja van. De hecho, hoy van a encontrarse con Rodrigo, que por la noche va a dar un recital.


María, Juan y Rodrigo vienen de esta historia.

El país de los gerentes

Hubo un país, en el que todos los habitantes se convirtieron en gerentes, o al menos eso era lo que ellos creían. Y entonces, no pasó mucho tiempo para que a esa nación se le conociera como "El país de los gerentes".


Habían de todo tipo de gerentes: Gerentes generales, regionales, de negocios, de ventas, gerentes de salud, de publicidad; Gerentes comerciales, gerentes de docencia, de mercadeo, gerentes de construcción, gerentes de saneamiento, en fin, todos en ese país, tenían un cargo gerencial, y la verdad, todos creían que habían logrado el éxito.


Como buenos gerentes, todos llegaban a sus trabajos a primera hora y se retiraban de noche. Inclusive, hacían competencias para ver quién llegaba más temprano a trabajar y quién se iba de último. Trabajaban horas extras sin paga, y al unísono, decidieron trabajar uno de los dos días de descanso, total ¿Quién quiere quedarse en casa si todos son gerentes?


Como todos tenían puestos de confianza, ninguno tenía prestaciones adicionales, cada quien pagaba su seguro médico, de automóvil, seguro de vivienda, de vejez, de desempleo, seguro de mascotas, borracheras y todos los seguros que un buen gerente debe tener.


Pero un día, el gerente Juan despertó con ganas de quedarse en casa y ordenarla un poco, pero como gerente, no podía hacer eso. Había reunión de consejo ese día. Hubo una gerente llamada María que deseó plantar ella misma un hermoso jardín, pero no pudo, el gerente de jardinería se lo prohibió.


María y Juan se enamoraron, pero tuvo que ser en secreto, y es que los gerentes no tienen tiempo para relaciones estables, sólo amoríos de oficina y celebraciones de cumpleaños a la hora del almuerzo. Así que se lo contaron a Rodrigo, un gerente que en el descanso de las diez escuchaba música prohibida, si, de esa que no está bajo los derechos de autor de los gerentes de la industria de la música.


Entonces, cansados de tener carros de gerentes, tener casas de gerentes, tener que trabajar muchas horas y tener vidas de gerentes, Rodrigo, María y Juan decidieron huir en la madrugada y se fueron al país vecino llamado "el país de los libres". 


En la oficina notaron la ausencia de tres gerentes, pero al medio día ya habían sido reemplazados por otros gerentes, que treinta y cuatro años después, al no ser útiles para la empresa, fueron despedidos.



La vida de María, Juan y Rodrigo siguió en esta historia.

martes, 12 de diciembre de 2017

La sonrisa más hermosa que nadie vio jamás

Se llamó Guadalupe y cuando le conoció, su rostro mostró una sonrisa que nadie nunca había visto. Él fue su primer amor, y también su tormento. El día que los cuarenta grados de alcohol recorrieron su cuerpo, ella no le reconoció. Su golpe le hirió el rostro, pero ella no lloró por eso, sino porque le había lastimado el alma.

Decidieron separarse y ella se quedó con sus siete hijos que le dieron una razón para continuar. Tuvo que trabajar duro, cocinar interminables horas para gente extraña. Sus piernas sentían el dolor por pasar muchas horas junto al fuego, y luego, recorrer un sendero cuesta arriba en el frío nocturno para llevar la comida a sus hijos. El verlos comer curó su alma.

Volvió a mostrar su hermosa sonrisa cuando conoció a Esteban, ese inquieto hombre que soñaba con cosechar cardamomo en la montaña. Y en su ilusión, decidió acompañarle en su sueño. La cosecha se dio y el progreso los visitó. Los siete pudieron aprender a leer y escribir, algunos terminaron la primaria. Compraron un pickup y Guadalupe ya no volvería a hacer comida para extraños.

Un día, Guadalupe ya no pudo respirar, se apresuraron a llevarla al hospital, pero ya nada había por hacer, los años junto al fuego habían destrozado sus pulmones. Entre la mascarilla del respirador artificial agradeció a Esteban sus cuidados y amor, se despidió de cada hijo y volvió a mostrar esa sonrisa que siempre la caracterizó. Luego, cerró los ojos y de a pocos, su vida se extinguió.

Hoy, uno de su hijo me ha contado la historia, y yo, sin poder decir una palabra, imaginé a una mujer de sesenta años, dejar este mundo con la sonrisa más hermosa que nadie vio jamás.

Hijos del Metal

Escuché a Metallica y mis manos empezaron a escribir, escribí mucho, muchas hojas, traté de explicar por qué somos así, porqué el Rock es nuestra forma de vivir, nuestra motivación, nuestra pasión.

Pero al leerlo sonreí y lo borré todo ¿Cómo te explico una pasión que no entiendes, una forma de vivir que no conoces?

Sigue sin entenderlo, sigue criticándonos, porque, hagas lo que hagas, digas lo que digas, somos los hijos del metal, moriremos con las botas puestas.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Frío

El frío hizo pensar al loco. Lo hizo alucinar, viajar en el espacio y tiempo. De pronto, estaba frente a ese momento. Y vio con detenimiento lo que ahí sucedía. 

Escuchó carcajadas y entonces los vio brindar y embriagarse con el vino, los vio esconderse en lo oscuro; Vio sus gestos, sus juegos, sus caricias, les vio derretirse en el amor.

Y el loco los envidió.

Pero la escena se fue desvaneciendo en la oscuridad dejando al loco en un espacio oscuro y siniestro. Sintió nuevamente el frío meterse en sus huesos y resignado, ocultó sus manos en la sudadera y caminó sin rumbo hasta que la realidad se le presentó de golpe.

No había sido un sueño, él estuvo ahí, era él.