domingo, 4 de septiembre de 2016

Cada vez que le doy una vuelta sol

No lo busqué más. Lo había dejado ir. Pero hoy, en medio de ese denso bosque, cuando sentí que me estaba perdiendo de nuevo, levanté los ojos y fugaz vi su alma pasar por allí.

Y es que hoy sonreí, porque, cada vez que le doy una vuelta sol, me acerco más a usted. Pronto se despejarán las dudas y será usted mismo el que me reciba para contármelo todo. 

Aún debo seguir caminando para poder entender su sabiduría. Aún tengo mucho que aprender.