sábado, 3 de diciembre de 2016

Goliardos

Un día, el loco decidió instruirse y se adentró en el umbral del conocimiento. Recorrió la sensatez con más de trescientos años de antigüedad y perdió la fe.

No tardó mucho en el camino, hasta que se encontró a un grupo de goliardos con los que, sentados en la banca del deseo, ilusionaron con el más allá.

Acompañados de guitarras y cervezas, las charlas filosóficas les hicieron entender la vida, mientras miraban las estrellas.

Veinte años después, el loco recordó su formación, y mientras bebía una copa de vino, no pudo evitar brindar a la salud de sus compañeros, donde quiera que ellos estuviesen.

A su salud Ludwig, Chino, Carlos, Moñas, Jairo, las Karinas y Erickson Esteifer.