sábado, 9 de julio de 2016

Parpadeos de amor

Ella se asomó a la ventana, pero no veía con claridad. La distancia y la luz del día confundían la casa de su amado entre las demás de la colina. Era imposible.

Por su parte, él, pasó todo el día calculando cuál sería el punto exacto donde se divisara la casa de su amada, pero de igual forma, la tarea no fue fructífera.

Llegada la noche, a ella se le ocurrió colocar papel celofán rojo en el bombillo de su cuarto y en repetidos parpadeos esperó que él entendiera que ella estaba pensando en él.
Inmediatamente, del otro extremo de aquella colina, él logró ver su mensaje y respondió de la misma forma pero con una luz azul.

Y mientras la noche se ennegrecía y la lluvia ponía un toque de melancolía entre las casas de la colina, ellos se amaron a la distancia, con parpadeos de amor.