miércoles, 6 de julio de 2016

Auto viejo

Vio con satisfacción su auto nuevo, ese de fabricación europea, si, de esos escasos en su país. Lo cuidaba con esmero y lo conducía con orgullo.

Un día, llegó por un café a una calle donde las personas admiraban su posesión. Pero al salir, el auto no estaba. Lo habían robado.

Molesto, derrotado y en su frustración, decidió conducir ese auto viejo y desgastado del fondo del garaje.

Perdió el sueño pensando en reunir nuevamente los fondos para comprar otro auto nuevo; Pensaba cómo conseguiría un seguro, una alarma anti robos, de todas las precauciones que debía tener, qué gente debía evitar, todo para que no le volvieran a robar su futuro auto.

Y mientras su semblante palidecía de agonía, en el garaje seguía ese auto viejo que lo único que podía ofrecerle era llevarlo en paz a sus destinos.