domingo, 3 de julio de 2016

Reía a carcajadas

No amaba, no se entregaba por amor, exigía ser amada en los momentos que ella quería sentir. Se encaprichó. Disfrutaba el momento y decía las cosas más lindas que nadie pudiera escuchar, pero solo cuando no estaba entretenida en otras cosas. Reía a carcajadas y luego lloraba según fuera su antojo. Al final, pasados los años, se lamentó en soledad y se lamió las heridas en público, pero nadie la tomó en serio. Su fin no fue divertido.