miércoles, 10 de agosto de 2016

Renacer

Renacer es una figura de pensamiento que evoca “comenzar de nuevo una actividad o condición” ya que es virtualmente imposible (al menos la ciencia no ha comprobado aún la re encarnación) despojarnos de nuestra condición actual, sea cual sea la edad que tengamos, y volver a nacer del vientre de nuestra madre con una mente nueva.

El renacimiento se ejemplifica comúnmente en la religión, donde, una persona que ha cometido una serie de actos de los cuales se siente avergonzado, intenta cambiar su actitud y olvidar lo que anteriormente hizo. Por lo regular, ese renacimiento se da  a través de otra figura: Una deidad que motiva de forma portentosa que aquella persona cambie de actitud hacia él mismo y la sociedad. Y resulta que la figura resulta muy bien; ya que para el resto del grupo social donde ésta primera persona se desenvuelva, sus faltas “son perdonadas” y nadie lo recuerda más, porque ha nacido de nuevo, y este, se auto motiva a creerlo y cambia su actitud. Si, el renacer ha funcionado.

Irónicamente, si la falta de la persona es muy grave, y afecta a los otros miembros de la sociedad, se impone un castigo a éste, esperando que a través del castigo, su actitud cambie. Entonces, se podría decir que hay otro tipo de renacimiento, un renacimiento forzado. Ya que la primera persona no quería cambiar, pero es obligado a hacerlo. Evidentemente, ese renacimiento no funciona, no es genuino, es como amaestrar a esa persona.

Pero, la mayoría de individuos buscan su propio “renacimiento” es decir, todos, en algún punto de nuestras vidas, buscamos un cambio actitudinal o espiritual que nos haga sentir bien con nosotros mismos, buscando la felicidad, ya sea felicidad personal o grupal.

Ahora bien. Un renacer, un comenzar de cero, requiere de un compromiso genuino del sujeto, que, evidentemente, requerirá grandes sacrificios, mucha disciplina y constancia. Porque, en el momento que éste reconozca que necesita renacer, es porque, ya sea por factores externos o internos, se ha percatado que una o varias de sus actitudes no son correctas, o no le provocan felicidad. Al menos no para sus propios parámetros filosóficos.

Entonces, para renacer hay que comenzar por dejar de hacer aquella actividad que nos arrebató la felicidad, la paz y que ahora, nos motiva a renacer. Y ciertamente, eso no es nada fácil.

¿Se imagina? De pronto ese acto, ese hecho recurrente que usted adquirió desde niño, o esa conducta que eventualmente le provocaba placer momentáneo, ahora es el causante de su infelicidad, y es necesario eliminarlo para poder renacer. Ulteriormente, si una actividad la realizamos de forma inconsciente, o nos produce placer momentáneo, es difícil dejarlo, cambiarlo de una sola vez. Por eso, lo primero que se debe hacer, es identificar qué elemento, elementos o actitudes son las causantes de nuestra infelicidad. Hay que identificarlos, y muy bien.

De pronto el exceso de cosas en nuestra vida, lejos de hacernos sentir bien, nos provoca aflicción e intranquilidad. O una relación que por cortos momentos es placentera, pero la mayoría del tiempo es caótica, llena de dificultades y problemas. La misma rutina laboral, familiar o social, de pronto nos atormenta y nuestra vida deja de ser nuestra, y terminamos esclavizados de las cosas, de la gente, de la sociedad. Si en nuestras vidas dejamos de ser libres y terminamos esclavos de la sociedad, de las cosas, del amor o de nosotros mismos, no hay otra solución más que alejarse de eso y renacer.

Si ya identificamos lo que hay que dejar de hacer, si ya sabemos qué nos quita la paz; entonces es el momento de ir dejando esas actitudes y costumbres e irlas cambiando poco a poco por nuevas costumbres que nos hagan sentir bien. Y es que no hay nada como la simpleza. Trate de eliminar una actitud compleja y céntrese en lo simple. Como por ejemplo: No es necesario que trabaje largas jornadas de trabajo para comer en el restaurante más famoso de la ciudad. Trabaje menos, camine por la calle, llegue temprano a casa y salga en bicicleta, salga a correr, comparta con sus amigos, con su pareja, con su mascota. El renacer no lo llevará de lo material a lo material. Recuerde que el renacer lo llevará de las cosas a los momentos. Lo llevará a la felicidad.

Por consiguiente, renacer implica un compromiso, un proceso que en algunos resultará largo y doloroso, pero que al final nos llevará a tener una paz que hace tiempo no habíamos experimentado. Es el momento de renacer, es el momento de meditar y alejarnos de lo que nos ata. ¿Se puede renacer? Si, si se puede, dolerá al inicio, pero al final, la sonrisa de nuestro rostro y la paz en nuestro corazón, nadie nos la podrá quitar jamás.