lunes, 29 de agosto de 2016

18,720 almas

Siento algo metido en mis huesos, yo no lo pedí, simplemente  apareció de la nada. De pronto, mis articulaciones me traicionan y se atrofian. El dolor es indescriptible y hace que me retuerza del dolor. Clamo por ayuda pero nadie puede auxiliarme, es una lucha constante conmigo mismo, estoy preso dentro de mi propio cuerpo.

De un momento a otro el dolor viene y se va, hay momentos buenos y otros malos. Como es de esperarse en estos casos, las personas creen que estoy fingiendo, los entiendo, ellos no comprenden qué es sentir cómo tu esqueleto se empieza a petrificar impidiéndote el movimiento. Esto es un tormento.

Pongo mi esperanza en la ciencia médica pero ésta me da un par de medicamentos a medio probar; es que nadie muere de lo que tengo, hay enfermedades de prioridad por investigar. Elevo la vista al cielo pidiendo ayuda, pero tampoco siento que exista un remedio inmediato a mi dolor. Cada día duele más, cada día menos movilidad, cada día menos motivado.

Pero un día, vagando por el mundo virtual encuentro a 18,720 almas que comparten mi pesar. Nadie tiene la cura, pero sus palabras me dan apoyo, me hacen sentir confortado. Hay personas con menos y más dolor que yo, pero todos ríen, se burlan de la enfermedad, la miran a los ojos y le arrebatan una sonrisa al tormento.

No me siento solo, no estoy solo. No me vencerás artritis, somos muchos contra ti. Nos reiremos en tu cara, dejarás de atormentarnos.

Dedicado a los integrantes del grupo de Artritis Reumatoidea de Facebook. Sigamos en la lucha hermanos, esto no tiene un final.


1 comentario:

Lulu Rossie dijo...

Animo compañero, habemos muchos que comprendemos perfectamente las dolencias, las limitaciones y la falta de ganas de seguir respirando.
Le mando calurosamente un abrazo de algodón, no hay padecimiento reumático que no podamos superar.