jueves, 7 de abril de 2016

Veinticuatro mil años

Orbitando por la galaxia pasó nuevamente por el sitio de su nacimiento veinticuatro mil años después. 

Y mientras llegaba a gran velocidad vio a lo lejos una luna nueva que no estaba allí.

Su interior cantó.

Al pasar a su lado el polvo galáctico de ambos se fundieron por un instante. Entonces, en ese segundo, en ese momento se amaron, fueron felices, tuvieron paz.

Pero la gravedad de la galaxia le obligó a seguir su rumbo dejando a su amada luna nueva atrás.

La luna suspiró y pensó que un día le volvería a ver, pero él sabía perfectamente que veinticuatro mil años después, él estaría extinto.