viernes, 29 de abril de 2016

Su agonía

Y en un momento de silencio, a mitad de la noche se despertó gritando y llorando. Aterrado y desesperado siguió llorando hasta que el amanecer interrumpió su agonía. Sus lágrimas se fueron secando y se incorporó sin expresión en su rostro, esperando que un día al tiempo se le antojara curar sus heridas.