martes, 3 de mayo de 2016

insomnio

Son las tres de la mañana y como me suele suceder el apacible sueño de pronto es interrumpido por mil ideas que poco a poco empiezan a inundar mi mente hasta que ya no pueden sostenerse más y me despiertan.

Esa hermosa paz del sueño profundo se va desvaneciendo y de pronto me veo en la oscura noche pensando con los ojos bien abiertos.

Doy vueltas en la cama y el frío y el calor intensifican el inminente despertar. Ya no hay marcha atrás. Ya estoy despierto.