viernes, 17 de junio de 2016

Día del padre

Se vistió, tomó algo de la mesa y llegó media hora tarde a la oficina. Nadie le dijo nada.

A las diez de la mañana la secretaria le llevó a su escritorio un trozo de pastel, de ese que a él no le gustaba.  Media hora después alguien lo abrazaría en un pasillo.

Almorzó en soledad como siempre, pero con el gorrito que en la cafetería le regalaron.

En la reunión de las cuatro se dio cuenta que el jefe no gritó. Se mostró calmo y les invitó a terminar temprano. Él vio su reloj y solo eran las seis de la tarde.

En el metro no se durmió porque jugo a las miradas y sonrisas con la chica del frente. ella bajó dos estaciones antes que él.

Caminó despacio y abrió la puerta de la casa. Su familia le esperaba con un ¡sorpresa! y cenaron abundantemente.

Su compañera le tenía otra sorpresa de postre, Se durmió tarde.

Al día siguiente, mientras su jefe gritaba y maldecía, él vio su reloj: Eran casi las ocho de la noche. Fue hasta entonces cuando en retrospectiva, agradeció la celebración del día del padre.