sábado, 18 de junio de 2016

Auras de esperanza

Vio sus rodillas y decidió que jamás se apoyaría de nuevo en ellas para sufrir. Levantó la cara y en medio de la lluvia respiró profundamente. Cada vez que respiraba, entraban por sus pulmones nuevas auras de esperanza, y al exhalar, salían de su cuerpo los tormentos.
Luego, tomó una copa de vino y brindó por el pasado, sabiendo que debía disfrutar el presente para encarar con optimismo el futuro.
Su alma escuchó la voz de quien le traía paz.

Fue feliz.