Cuenta la leyenda, que camino del Altiplano, te encuentras
con la curva del frío. Y pasando por ella, sientes la fresca brisa de
Sacatepéquez, que se lleva tus penas, y te deja de regalo una sonrisa en tu
rostro, que te acompaña en todo el resto del viaje.
jueves, 26 de enero de 2017
domingo, 1 de enero de 2017
El más sabio de todos los hombres
El más perverso de todos los hombres, se sintió orgulloso
cuando su hijo por primera vez mató.
El más cobarde de todos los hombres, se sintió orgulloso
cuando su hijo traicionó por primera vez.
El más descarado de todos los hombres, se sintió orgulloso
cuando su hijo por primera vez estafó.
El más ignorante de todos los hombres, se sintió orgulloso cuando
su hijo hizo exactamente lo que los demás le dijeron.
El más sensato de todos los hombres, se sintió orgulloso
cuando su hijo, sin instrucción, hizo lo que era correcto.
El más inteligente de todos los hombres, se sintió orgulloso
cuando su hijo por primera vez lo cuestionó.
El más sabio de todos los hombres, nunca tuvo hijos.
Aprender el arte del vino
El loco un día decidió aprender el arte del vino, así que
acudió a un experto catador para que le enseñara.
El experto les hablo a los alumnos de las regiones
vinícolas, las mejores uvas, los nombres y cómo tomar vino. El experto dejó
tareas.
El loco realizó cada una de las tareas que el experto dejó, a
pesar que sus compañeros le animaban a no hacerlas –Él no te evaluará de eso,
ya lo verás- Pero, el loco insistió en
practicar el arte del vino. Al llegar con dudas y comentarios a la siguiente
clase, el experto no le escuchaba, y prefería conversar con los estudiantes
que, a su criterio, le eran más agraciados que aquel loco.
El experto evaluó a los alumnos, pero no de las prácticas encomendadas,
al contrario, se centró, únicamente, en requerir a los alumnos que repitieran
de memoria los nombres de las regiones que él había impartido en clases. Los
alumnos, sin que el experto lo notara, sacaron sus copias, y listaron lo que en
el cuestionario se les pedía. El loco, se sintió defraudado del experto, sin
embargo, no quiso sacar sus copias, y contestó el cuestionario, según lo que él
creía que había aprendido de sus prácticas.
Al finalizar el curso, el loco tuvo una menor nota que la
mayoría de sus compañeros, que con sonrisas, le recordaron sus consejos.
Unos años después, mientras el loco disfrutaba de un buen
vino tinto, recordó y agradeció las lecciones aprendidas en aquella oportunidad:
Ser experto no te hace maestro, y, el que desea dominar una disciplina, debe
estudiarla y practicar sin importarle una nota.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Dos mil dieciséis candados
Siento los pies helados por el frío de la época, entonces, como puedo, me acurruco en el sillón, y jugando, veo mecerse al tinto con suavidad en
la copa. Entiendo que es el momento, en el que debo hacer el recuento de este intervalo que pronto morirá.
Se que he reído a carcajadas y llorado amargamente, pero como todo,
esos momentos han pasado y se quedaron guardados en la infinidad de estantes de recuerdos que pronto
se cerrarán con dos mil dieciséis candados.
Entonces, sumergido entre campanas de viento, mi mirada se pierde en la nada, y mientras elevo el Carmere, me es inevitable esbozar una sonrisa: Lo que aprendí, tendrá que servir en ese futuro que inevitablemente, me está esperando en la puerta.
Por todo, por todos, por ti: Salud.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Buscando olvidarte
Como tantas noches, trato de descansar y dejar que mis ojos
se apaguen de a poco, pero, intempestivamente, te vienes a mi mente, y tu recuerdo se columpia
en mi cerebro, rescatando momentos que hacen que suspire por ti.
Y entonces, despacito, se me viene tu sonrisa, tus gestos,
nuestras eternas conversaciones, tus caricias, tus besos, tu forma de hacer el
amor. El sueño se enfada conmigo y se aleja abandonándome, mientras mi mente se inunda por completo de ti.
Sé que ya no debo pensarte, sé que ya no debo amarte. Sé que
eres pasado, y sé que fui yo quien te dejó ir. Pero ahora estás en mi mente, y tu recuerdo se vuelve a burlar de
mí. Tengo que aguantarte una noche más.
Me enojo y me reprocho, pero me defiendo echándote la culpa
de todo, trato de buscar un sabor amargo en mi boca, pero no puedo encontrarlo, tus
momentos me ahogan en el deseo de verte, de abrazarte, de decirte
cuánto te amo. Si, en este momento no me pertenezco, en este momento me vuelves
a poseer.
Me revuelvo en la cama buscando olvidarte, pero el silencio
me grita con fuerza tu nombre, y tu promesa de amor retumba en mi interior. No
te culpo por continuar tu vida y olvidarte de mí, es lo que yo debiera haber hecho
hace mucho tiempo, pero esa manía que tengo de pensarte, me lleva a recitar tus palabras de amor, palabras que inmediatamente trato de extinguir con fuerza en la almohada.
martes, 13 de diciembre de 2016
Nueve mentes
La filosofía les esperaba, ansiosa de volverse el centro de
atención. Entonces, entre las tinieblas, fueron apareciendo, hasta que las nueve mentes se congregaron, y circulando los cristales marrones, sintieron las fuerzas de esbozar el conocimiento en
atrevidas intervenciones.
De lo general a lo particular, se gestaron las teorías, y una
carcajada irrumpió el silencio para recordar que aún seguían siendo mortales. Las
ideas se ordenaron y se sentaron propuestas que alimentaron los corazones
goliardos que fortalecía la luna.
Se sintieron uno.
El momento se cumplió y con la promesa de otro ritual, las
mentes se dispersaron. Ahora, ocultos entre las almas domesticadas, las mentes
inyectan la sabiduría, que en un futuro, les recompensará su atrevimiento.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
flashazos de amor
Desde que te conocí, te volviste en mi objetivo. Te vi a
través de un lente y tu cuerpo iluminó mi corazón. Te dejé plasmada en mi pantalla.
Desde ese momento, utilicé filtros hasta que fueras la única en mi mente, y me enfoqué solamente en ti.
Desde ese momento, utilicé filtros hasta que fueras la única en mi mente, y me enfoqué solamente en ti.
Tuve prioridad de velocidad para conquistarte, y procuré que
tuvieras sensibilidad a mis atenciones. Yo sabía que contigo no había un manual
de instrucciones, ni podía ir de modo automático. Así que utilicé un programa
para conquistarte y estabilizar tu corazón.
Y tú, coqueta, diste prioridad de apertura a tu corazón, y colocaste
tu dial sólo para mí. Fue así, que con el tiempo hicimos clic, y desde
entonces, iniciamos un amor particular, el que llevamos a una zona creativa, donde, con cada
disparo de atenciones, nuestras baterías nunca se agotan.
Ahora, nuestra exposición tiene dos puntos a favor, y cada día, nuestro balance es más blanco. Hemos acumulado flashazos de amor, que nos recuerdan que nuestra historia no terminará, hasta que un día, el diafragma de la vida, se cierre mientras nosotros, nos sub exponemos en un beso.
Ahora, nuestra exposición tiene dos puntos a favor, y cada día, nuestro balance es más blanco. Hemos acumulado flashazos de amor, que nos recuerdan que nuestra historia no terminará, hasta que un día, el diafragma de la vida, se cierre mientras nosotros, nos sub exponemos en un beso.
domingo, 4 de diciembre de 2016
A la par suya
Un día se apareció a su lado, de pronto, sin invitación.
Y decidió quedarse a su lado por siempre.
Trató de deshacerse de ella, pero no pudo. No importaba lo que hiciera, siempre estaba ahí.
Pasó un tiempo, y pensó que le había abandonado, pero no era así.
Al cabo de unas semanas, regresaba nuevamente a su lado.
Y se terminó acostumbrando.
Ahora, la ve a la par suya y le dice sonriendo que al llegar la muerte ella se irá.
Pero como suele suceder, ella nunca dice nada.
sábado, 3 de diciembre de 2016
Goliardos
Un día, el loco decidió instruirse y se adentró en el umbral
del conocimiento. Recorrió la sensatez con más de trescientos años de antigüedad
y perdió la fe.
No tardó mucho en el camino, hasta que se encontró a un
grupo de goliardos con los que, sentados en la banca del deseo, ilusionaron con
el más allá.
Acompañados de guitarras y cervezas, las charlas filosóficas
les hicieron entender la vida, mientras miraban las estrellas.
Veinte años después, el loco recordó su formación, y
mientras bebía una copa de vino, no pudo evitar brindar a la salud de sus
compañeros, donde quiera que ellos estuviesen.
A su salud Ludwig, Chino, Carlos, Moñas, Jairo, las Karinas y Erickson Esteifer.
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