viernes, 25 de marzo de 2016

Por tu luz

Fuerte.
Entraste en mi vida sin pedir permiso.
Sola.
Sin compañía.
De golpe.
Sin piedad, con fe.
No pude evitarlo.
No quería evitarlo.
Sabía que no debía dejarte entrar pero lo permití.
No quería que iluminaras mi interior, lo iluminaste.
Rogando, ahora me tienes inmerso en esa luz divina que no creo merecer.
El escuchar tu voz alimenta mi luz interior.
Y tu aliento me hace desear robarme una gota de luz.
Así, de pequeños sorbos estaré vivo.

Vivir por ti, por tu luz.