jueves, 22 de enero de 2015

¿Que tal si reflexiona y pide disculpas a su deidad?

Escuché que alguien dijo "El problema actual es que la gente va a la iglesia a pedir, en lugar de dar como hacen otras religiones" esta aseveración me dejó pensando y decidí investigar un poco acerca de ello.  Entrevisté gente de las religiones que abundan en mi país (Guatemala) y busqué referencias de cultos y religiones de otras partes del mundo, si, la Internet es una bendición de Dios... del Dios en el que usted cree por supuesto, no se enfade.

Al final de cuentas entendí que, efectivamente la culpa no la tienen los dioses, sino sus adeptos. Por un momento pensemos que todos los dioses existen y se encuentran en ese lugar especial al que todos ansiamos llegar. Pensemos que están reunidos en una mesa charlando en armonía y planificando una broma para la primera persona que llegue a tocar la puerta del cielo "Entonces, si es cristiano le recibes tu Buda" divertido ¿no? y es que si todos o un solo ser supremo hay, y este es un ente de amor ¿no cree que todos los seres humanos serían recibidos de la misma forma, hayan creído en uno u otro?

Me di cuenta que el problema radica en nosotros, los mortales que tenemos una vida transitoria en este mundo. Que nuestro paso por esta tierra es ínfimo y que probablemente hagamos más mal que bien al planeta que nos brinda la oportunidad de existir. Somos nosotros los que hemos hecho de lado las enseñanzas de amor que los libros sagrados enseñan y nos centramos en el debate de "quien tiene la razón" Y es que sería una gran vergüenza que pasemos toda una vida profesando una fe, para que al final de cuentas resulte que la fe del vecino era la correcta y no la mía.  Para un ser humano arrogante y hedonista esto no es factible "si a mi me enseñaron una religión, así es, tenga o no la razón".

Y es por esa misma terquedad egoísta que nos terminamos enfadando con el vecino, es por esa razón que hay distanciamientos, que surgen las guerras, que hay muertes.

Pero retomemos que el orgullo propio no es todo el problema.  Profesar una fe significa afiliarse a una religión perfectamente establecida que maneja fondos de los "afiliados" y que la administración de los mismos genera sus propios problemas. Y es que a los ojos ajenos no pareciera justo que una persona necesitada de sus ingresos monetarios (si, libremente, eso ya nos lo han dejado muy en claro las iglesias y no vamos a  hablar de temas como -manipulación- en esta ocasión) los termine dando a una entidad y luego llegue a casa diciendo a sus hijos "hoy no cenaremos, vamos a orar para que nuestra deidad nos provea la próxima semana" ¿Empezamos a ver problema?

Por último, al establecer comunidades y organizarse en ellas surgen dos preguntas ¿quién administrará ese dinero y quién será el líder de este grupo? Y ello nos lleva al tercer problema: El poder. Si una persona asiste a un grupo social o religioso, por naturaleza humana, este tratará de escalar en esa sociedad para procurar un puesto de poder, no es necesario pensar mucho, así somos los seres humanos. Por más humildes que aparentemos ser, no querremos ser el último de la fila y querremos estar al inicio de esta tarde o temprano. ¿Y qué pasará cuando al fin usted llegue a un puesto de poder? tendrá el poder, tendrá acceso a los fondos monetarios y tendrá credibilidad. Usted será admirado.

Entonces, en ese momento. Si alguien le demuestra que usted no tiene la razón, que su creencia tiene un error ¿dejará la credibilidad de sus adeptos, dejará el dinero y dejará el poder por eso? haaa por supuesto que no. Yo no lo haría y seguro que usted tampoco. Y es por esos tres factores que muchas personas reclutan "seguidores radicales" los que están dispuestos a defender ciegamente al que ostenta el poder.

Ahora hágame un favor. En lugar de empezar a sonrojarse y odiar a este humilde escritor que solamente está diciendo la verdad, en lugar de mandarme al infierno y esperar a que el demonio me esté picando el trasero con su tridente por toda la eternidad ¿Que tal si reflexiona y pide disculpas a su deidad? sería fantástico si todas las religiones realmente respetaran al creador (sea quien fuere) y en lugar de estar pidiendo todo el día agradecieran lo que tienen y lo que les viene tal cual.  En ese momento los templos dejarían de ser lujosos, las personas se preocuparían menos en sus vestidos dominicales y más en compartir amor al prójimo.  Trate, el creador se sentirá orgullos de usted y usted dará un buen testimonio de él.