domingo, 25 de enero de 2015

Esa palabra no no tiene poder

Conozco el poder de las palabras, por eso pienso antes de hablar. Entonces, cuando callo me acusan de no tener carácter, y cuando pienso y hablo, me acusan de rebelde y revolucionario. Y es que la gente sospecha del poder de las palabras, pero no usan ese poder, no piensan al hablar, y cuando hablan no dicen lo que piensan, sino repiten los enunciados de otros para parecer cultos y sabios.  Si una palabra no tiene un pensamiento propio de fondo, esa palabra no sirve, no tiene poder.