viernes, 23 de agosto de 2013

El poder del deseo.

Ante mis ojos una cara bonita y pensé que si, era bonita, más no sexy. A los pocos segundos pensé que seguía siendo bonita, pero al mismo tiempo mística. Entonces, si es bonita y mística eso la hacía interesante, y si es interesante, llama la atención.  Cuando observaba me di cuenta que  llamaba la atención y eso hace trabajar la mente deseando entender el poder que esa cara bonita en particular  tenía para llamar la atención, por consiguiente ese rostro evocaba poder y, cuando la mente trabaja deseando encontrar el enigma de ese poder, entonces  se vuelve sexy.  En definitiva si es interesante y se hace objeto de deseo se vuelve sexy. Y no hay nada mejor que una mujer sexy por lo interesante que es.