sábado, 19 de mayo de 2012

El robo más largo de mi historia.

Hace un par de años me asaltaron; en realidad fue un asalto rápido: un tipo armado me sorprende en la calle, me pide mi dinero, se va corriendo y jamás vuelvo a saber de él. Si, fue muy rápido y me sorprendió; pero lo que me pasó después fue mucho más lento y terrorífico.

Todo comenzó hace como tres años, cuando fui contactado por teléfono por una dulce voz que me ofreció un trato: Me daría una tarjetita mágica con la que yo podía comprar cuanto quisiera, la corporación para la que ella trabajaba pagaría todo lo que yo comprara y luego, yo les pagaría a ellos con una pequeña diferencia.  No me interesé así que con la misma educación con la que me contactaron rechacé la oferta. Pasaron tres largos años llamándome, enviándome la tarjetita mágica e insistiendo para que la tomara.
Un infortunado día decidí probar el asunto y acepté la tarjetita mágica.

Para celebrar el nuevo trato me fui con los míos a comer y gasté 200. Todo funcionó como me habían dicho: comí, di la tarjetita mágica y todo resuelto, en realidad no se veía tan mal el asunto.

Un mes después me enviaron una nota donde decía que les tenía que pagar 700; pensé que había un error y llamé, pero la dulce voz ya no estaba allí, al contrario, una voz robótica masculina me comentó que, efectivamente yo había gastado 200, pero ahora había un truco: al consumir por primera vez ellos me sumaban 500 por usar la tarjetita mágica.  Me enfurecí y les dije que jamás les iba a pagar eso, terminé la llamada y decidí darles una lección: no les pagaría lo que había consumido hasta un mes después.

Al siguiente mes me enviaron otra nota donde ahora les debía 900: los 200 que yo había consumido, los 500 que me habían cobrado mágicamente y 200 por no haber pagado lo que ellos decían. Volví a contactarlos enfurecido y les anuncié enérgicamente  que nunca en la vida les daría mi dinero, pero ahora la bonita relación había terminado.  Me dijeron que ahora yo les debía dinero y tenía que pagar lo que ellos querían o me quitarían el dinero de mi salario, me quitarían mis cosas y le hablarían a un amigo chismoso para que hablara mal de mi a todo el mundo diciendo que yo les había robado a ellos.

Fue en ese momento cuando me di cuenta que esta siendo asaltado.  Corrí a la autoridad a denunciar el asalto pero la autoridad me contesto "usted debe pagar a esas buenas personas, si no lo hace se las verá con nosotros" no podía creer que ella estuviera de acuerdo con los ladrones.
Como último recurso le consulté a un viejo sabio, que sabe del pasado y el futuro.  Seguro que él podría ayudarme.  "no puedes denunciar a esos ladrones, ellos dominan el mundo, al gobierno, a la sociedad. Ellos tienen muchos años robando a la gente, se hacen pasar por tus amigos, te hablan bien y te extienden la mano, pero cuando te tienen en su poder te chupan todo tu dinero hasta que te dejan sin nada. O les das tu dinero o ellos te acusarán de ladrón y nadie querrá saber de ti; no tendrás trabajo ni amigos, serás humillado y menospreciado, te perseguirán hasta quitarte todo lo que tengas y tu fin será la muerte."

"Tendrás que darles tu dinero"

Desconsolado fui ante mi ladrón a darle mi dinero ¡aquí tienen su tarjeta mágica y aquí tienen sus 900 ya déjenme en paz!
¡Un momento! me respondieron, si quieres que te dejemos en paz no nos tendrás que dar 900 si no debes darnos 1000, luego, tienes que darnos 100 más por dejarte en paz, luego tendrás que darnos 50 para hacer una carta con la que tendrás que ir humillado con nuestro amigo chismoso a pedirle de rodillas que ya no hable más de ti, será hasta entonces cuando te dejaremos en paz.

Tuve que hacer todo lo que me pidieron, darles mi dinero, humillarme e implorar hasta que al fin me dejaron en paz; o al menos eso creo.

Ahora les veo de lejos riendo, robando casas, autos, sueños, anunciándose en los periódicos y en la tele, invitando a la gente a que lleguen con ellos para ser robados.

Yo sigo asustado y espero haber aprendido la lección para no dejarme robar de nuevo y ahora que lo pienso, señor ladrón que me robó en la calle: gracias por robarme poco dinero y rápidamente.


No hay comentarios: