domingo, 5 de marzo de 2017

Algo malévolo en mi interior

En la oscuridad de la noche, la curiosidad me llevó a irme a hurtadillas a la sala de estar, y sin que nadie se despertara, me coloque los audífonos y me senté a escuchar ese disco de Brutal Death Metal que un amigo me había prestado.

No habían pasado más de dos canciones, cuando de pronto, sentí que algo malévolo en mi interior se retorcía con violencia. Mis ojos se abrieron con fuerza, mientras el dolor hizo que me sacudiera ferozmente en aquel sofá.

Inmediatamente vinieron las náuseas y mientras trataba de incorporarme, el vómito fue inminente. Aún podía escuchar la guitarra en su máximo frenesí, mientras por mi boca se expedía un líquido marrón, verde y rojo que se esparcía por toda la sala.

No podía incorporarme y el dolor cada vez se hacía más insoportable. Sentí que la muerte tocó mi hombro con firmeza. Con terror, volví a ver esperando encontrarme con aquella calavera metida entre una túnica negra, y una guadaña que daría sombra a mi terror.

Sin embargo, el rostro que vi, era el de mi novia que, como pudo, me levantó y me llevó al hospital más cercano.

Las pruebas de laboratorio confirmarían el diagnóstico del médico: Había pescado una gastroenteritis bacteriana, debido a los tacos al pastor que comí el día anterior.

Hoy ha pasado una semana de aquella terrible pasada, y gracias a los antibióticos y la dieta, estoy mejor que nunca.

¿Y qué fue de aquel disco de Brutal Death Metal? Pues nada, lo volví  escuchar en el auto, y déjenme decirles que estaba genial. Terminé comprando el disco.