domingo, 22 de mayo de 2011

Utópico fin del mundo que nunca llegó

Ayer 21 de mayo de 2011 supuestamente era el fin del mundo. Si quieres saber quien lo predijo y como versaba la teoría puedes buscarlo en la Internet, no tengo ninguna intensión de mencionar nombres.

Llegando la hora pude ver gente escéptica que se burlaba, pero, al menos por donde vivo, al momento de ser las seis de la tarde pude escuchar mas de un llanto. Había gente que mantenía esa incertidumbre sobre el fin del mundo.

En la actualidad han habido una serie de apocalípticas predicciones del fin de los tiempos, sobre todo cuando se dan fechas precisas como el 21 de diciembre de 2012 (hecha por los Mayas) o la fatídica fecha que ya pasó. Y es que el ser humano tiene esa obsesión enfermiza de pronosticar un final fatal para la humanidad, donde todos moriremos de forma grotesca y horrible. Otras teorías hablan de un juicio final donde vendrá un dios a castigar y a atormentar duramente a quienes no practicaron una religión en concreto. Lo cierto es que veo una constante: el ser humano se siente culpable e inconscientemente afirma merecer un castigo.

Al ver la contaminación ambiental, el desperdicio, las guerras inútiles, la desigualdad social no faltan pocos segundos para darse cuenta que la humanidad es un proyecto fallido, somos la especie que más destruye y que se está consumiendo los recursos del planeta. Vamos a morir, si, pero nosotros mismos estamos cavando nuestra tumba.

Cuando llegaron las 6:00 de la tarde, me quedé viendo al cielo y pensé en una utopía: Lo mejor que podría pasar a la humanidad es que, efectivamente descendiera El Creador, pero no el dios que se predica en la mayoría de iglesias, ese dios celoso, vengativo y caprichoso, no, lo mejor sería que descendiera un Dios verdadero, El Creador, el justo.
Mientras miraba al cielo pensaba como sería que de pronto, en todos los rincones de la tierra se viera un fuerte resplandor y se dejara ver El Creador, condenando a los criminales de la tierra, a los que desperdician, a los que han hecho la desigualdad, a los que hacen la guerra y a los que matan el ambiente.

Pensé en un juicio donde el mal es condenado y los que tienen bondad en su corazón, aquellos que aman a Gaia, los que desean la paz, los que no desperdician, los que proclaman la igualdad serían recompensados
¿no sería fantástico que la persona que amaba el Heavy Metal pero al mismo tiempo proclamaba la paz se quedara administrando la tierra? ¿que la que no iba a la iglesia pero daba de comer a los pobres se quedara administrando la distribución de la comida? ¿Que la persona mal hablada pero con una gran consciencia de reciclaje se quedara administrando la reconstrucción del planeta?

Pensé en un mundo sin criminales, sin asesinos, sin políticos ni periodistas, sin divas anorexias, sin pastores corruptos, ni sacerdotes pederastas. Yo afirmo no creer en un dios religioso, pero si viera al Creador y sintiera en mi corazón su interés por la humanidad y por poner un orden, seguro que estaría dispuesto a colaborar.

Pasaron las seis de la tarde y el mundo no se terminó, mi utopía terminó y aunque me reí por fuera, por dentro me quedé un poco desilusionado: El lunes tendré que volver a salir a la calle con miedo, pelearé por la paz y seguiré gritando al silencio acerca de los beneficios de limpiar el planeta.

Y al terminar estas líneas me quedé perplejo viendo a la nada.

Me di cuenta que si, efectivamente siento un llamado interno, alguien me esta diciendo que haga bien a la humanidad, al planeta, con mi trabajo, con mi actitud, educando a mis hijos. Sentí el llamado Del Creador. ¿porqué no soy el único? ¿porqué muchas personas están empezando a actuar? creo que el creador ya nos vio, se ha dado cuenta y quiere que actuemos. No se como le llamas, ni como te comunicas con él, pero si tienes un sentimiento de pertenencia con el planeta, con tu hermano, el cambio se puede dar, tal vez no será un cambio violento con una fecha exacta, tal vez no con un cataclismo, o posiblemente ni tus ojos lo podrán ver ese cambio, pero si hacemos lo que podamos, lo que sentimos en nuestros corazones, todos a nuestro modo, dejaremos un mejor planeta a las siguientes generaciones.

Al final, fue bonito pensar en un utópico fin del mundo que nunca llegó.

2 comentarios:

Luis dijo...

Sabias palabras, this is the end my only friend the end. Sin duda su narrativa posee atisbos de su personalidad que seguramente los que tenemos la suerte de conocerlo apreciamos o disfrutamos y no esperariamos otro tipo de analogias viniedo de ud, esas palabras son para leerlas escuchando set the controls for the heart of the sun de pink floyd. Saludos.

Angie Moshita Bba dijo...

Sabias palabras, el momento de la duda suele ser aquel que nos lleva a reflexionar sobre poderes, dioses, teorías o fracasos.

Me gusta la parte en que debieran de ser aquellas personas sin importar su gusto, preferencias o tendencias lo que afecte a su continuidad si no realmente lo que vale en ellos como su pasión por un planeta verde, eliminar el hambre y administrar como debe ser....

Pero la realidad es que tanto estas lineas como las anteriores siguen siendo palabras, esperemos algún día alguien logre ver esa justicia que tanto le hace falta al mundo.