martes, 17 de noviembre de 2009

Extrañé a la nostalgia


Andando por la vida me encontré con la nostalgia y mis sentimientos saltaron como aceite caliente en una sartén con agua. La nostalgia me llamó y sentándome a su lado me abrazó haciendo que una sonrisa se escurriera por mi rostro que estaba apunto de llorar. Me sentí seguro. Al amanecer mi alma seguía divagando como un niño en el campo de juegos y tardó un tiempo en posarse nuevamente en mi sediento corazón. Vi por la ventana y el rayo de luz me dio una esperanza. Extrañé a la nostalgia y recordé a la fe que hacía unas noches había cenado conmigo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

.... sin palabras... solo debo decir: HERMOSO....

Nadia dijo...

...así son los sentimientos, son extraños, son conocidos, son de color, son obscuros, son amigos, son traicioneros...pero siempre, nos abrazan el alma y nos hacen despertar a la realidad misma de nuestro ser...Nadia Arevalo