
Es un momento sublime y divino, por unos segundos la respiración se detiene y por alguna extraña razón el sonido deja de ser. El viento no se siente en el rostro porque las manos lo han cubierto por completo. El cuerpo se ha quedado firme, estático, en una posición casi fetal. Nada importa, es el momento de la captura, es el momento esperado. Lo desee siempre pero no lo sabía, hasta que la imagen hizo que mi cuerpo se paralizara. Mis ojos atentos al momento, pronto sucederá.
Espero.
Logro sentir el roce del metal con tanta delicadeza que por un momento ella y yo somos uno: El momento ha llegado; disparo. La oscuridad de ese instante se desvanece y comprendo que el hoy ha sido inmortalizado en el mañana. El momento es mío. Las manos caen pero no de cansancio sino para dejar que el cuerpo se incorpore. Los pulmones expulsan el aire dejando escapar el aliento de la victoria. Es inevitable una sonrisa. Veo a todos lados como queriendo recibir una ovación, aunque pienso que es una victoria que solo mi mente y mis ojos contemplan; y deja que la historia empiece a escribirse. La fotografía ha sido tomada.
No se describir mis fotos, pero cuando me pregunta para mi son las mejores y por eso quise describir lo que siento y pienso al momento de realizar una captura. Tal vez por eso mis fotos sean las mejores, porque son mías.