miércoles, 16 de mayo de 2018

Me desprecio

Te veo sufrir y no puedo hacer nada
Siento que te abandono y entonces me desprecio
Me doy asco y me reprocho con dureza
¡¿Por qué no puedo quitarte el dolor?!
¡¿Por qué no puedo ser yo quien sufra?!
Hoy no puedo reír
Hoy deseo con toda el alma robarme tu dolor
Si yo pudiera
Daría toda mi vida para llevarme tu tormento

lunes, 7 de mayo de 2018

Ridículo

Qué ridículos los fanáticos del futbol;También son ridículos los que les gustan los videojuegos y los que hacen cosplay, al igual que los que prefieren Macintoch. Ridículos los que prefieren X o Y religión, y ridículos los que quieren viajar. Ridículos los que tienen hijos y los que no quieren tenerlos. Ridículos los que tienen Facebook o los que tienen Instagram, los que les gusta el béisbol y los que hacen ejercicios. Ridículos aquí y ridículos allá. Ridículos los que critican y ridículos los que no lo hacen. Y al final de cuentas, qué ridículo es ridiculizar a los demás, cuando en el proceso, uno termina haciendo el ridículo.

viernes, 4 de mayo de 2018

Vencer

¿Por qué? cuando más peleo, siento que no te defiendo.

Me busco en la mente un punto para regresar, pero la búsqueda se queda en silencio.

No entiendo cómo no pude anticiparme, no comprendo cómo dejé que te alcanzara un tormento. 

Debía saberlo, debía presentirlo. Siento, por un momento, que te he fallado.

Así, que oculto en la sombra de la negra oscuridad, lloré amargamente. 

Maldije mi suerte y reproché a la vida. Y entre odio y llanto, me dormí en mi rencor.

Pero tu mano me buscó, te vi y sonreíste. 


Y entonces

esa sonrisa

me hizo entender.


Que mi propósito es estar hoy a tu lado, junto a ti, en este preciso momento. Contigo.

Debo pelear con todas mis fuerzas, debo defenderte hasta el final.

He encontrado en mi mente la espada que necesitaba.

No debía anticiparme, debía esperar para luchar, para vencer a tu tormento.

Ahora lo sé, lo presiento. Voy a luchar, voy a vencer por tu amor. 

No quiero

No quiero otra vida, no quiero regresar. 
No quiero el recuerdo ni quiero cambiar. 

No quiero momentos, no quiero pasados. 
No quiero un suspiros, ni quiero más llantos.

No quiero rendirme, no quiero soltarte. 
No quiero perderte, ni quiero dejarte.

jueves, 26 de abril de 2018

Siento

Hoy, precisamente hoy siento caer en un abismo de oscuridad
Hoy, precisamente hoy siento la muerte llamándome
Hoy, precisamente hoy siento miedo
Hoy, precisamente hoy siento una fuerza nacer en mi interior
Hoy, precisamente hoy siento que voy a luchar
Hoy, precisamente hoy siento que voy a vencer.

miércoles, 18 de abril de 2018

Haznos ese favor

Las horas pasan, las noches se hacen cortas, la espera es interminable, y yo, sigo deseando que tu magia se haga presente. Necesito que tus faldas giren y que tu hechizo rompa la maldición. Tú puedes hacerlo, haznos ese favor.

miércoles, 4 de abril de 2018

¿Qué libro está leyendo?

Una tras otra, se quedaban atrás las hojas de los libros que aquel solitario hombre leía en un rincón de ese estrecho ascensor.

Siempre estaba ahí, en su banquillo, fiel a sus libros. Con una sonrisa en el rostro o la mano sobre su mejilla, dependiendo cómo las letras de aquellos libros, lo envolvían en sus páginas.

Al entrar al elevador, tu obligación era hacer sólo una pregunta “Y ahora ¿Qué libro está leyendo?” y es que la verdad, daba gusto escuchar la sinopsis que aquel hombre daba de sus libros. Definitivamente, era un fanático a la lectura.

Hoy entré al ascensor y no estaba. Algunos dicen que murió, otros que simplemente desapareció. Pero yo estoy seguro que su deseo se hizo realidad, y un día, sin decirle a nadie, se fue navegando en las líneas de sus textos, hasta llegar al mundo de la literatura, donde gustoso, lo recorrerá por toda la eternidad.


Con respeto y admiración don Edwin.

lunes, 2 de abril de 2018

Finkel

Lo conocí por razones que no quiero recordar, pero ahí estaba frente a mi, como auxiliar de cátedra. 
Yo, un novato en la enseñanza superior. Él, que había comenzado su experiencia cuando yo apenas empezaba a caminar. 
Sin embargo me sonrió, me saludó y me dijo "seguro nos llevaremos bien" y vaya que así fue.

Evidentemente no fue mi auxiliar, yo me convertí en el suyo, pero ¿cómo no serlo? a su lado aprendí muchas cosas de los temas que teníamos en común y un día al azar, dije algo que a él le gustó "debieras escribir lo que piensas, en tus momentos de soledad, porque solamente en soledad se puede pensar" reímos por el juego de palabras pero, obedeciendo a tan amable mandato, nació un espacio para mis propios pensamientos.

Con el tiempo, me enteré de su experiencia en el área comercial, de sus estudios y sobre todo, me enteré, por cuenta propia, de su humildad y conocimiento.

No fue sorpresa cuando me enteré que era el decano de aquella joven facultad, y tampoco pasó mucho tiempo para que me invitara a formar parte de aquel excelente equipo de trabajo que hasta la fecha, aún recuerdo con alegría.

Su ímpetu fue sobresaliente, y sus reflexiones envidiables. Frenético, entusiasta, dadivoso, inteligente, pero por sobre todas las cosas, humano, muy humano.

Me descuidé y ya no estaba ahí, había salido a encontrarse con su propio destino. Platicamos a la distancia, y me enteré de sus proyectos, de sus charlas, de su visión. La verdad, un tipo incansable.

Pero como era de esperarse, tantas ocupaciones y tanto talento no pasaron en vano, ese carisma y esa inteligencia no vendrían gratis, y con el tiempo, tocó que pagar la factura. Así que, un día, en profunda meditación, dejó este mundo para dialogar con los grandes en la otra dimensión.

¿Cuales fueron sus últimos pensamientos Finkel, a dónde visualizó su camino doctor? 



Mi eterno agradecimiento Dr. Meir Finkel. Usted me enseñó a compartir el producto de mis pensamientos. Este blog es su legado.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Bienvenida

El día había iniciado gris y el frío de la noche ya se mezclaba con el calor del día y el humo negro de los vehículos que, en macabra procesión, llevaban a sus ocupantes a celdas de concreto donde ayudarían a construir la destrucción de la vida venidera.

Sin embargo, el loco se suspendió en el aire y escapó al lado contrario del sinsentido y la sin razón. Subió por el cerro hasta que el caos se quedó cubierto por la nube gris, que mientras ascendía, logró ver a la distancia.

Cuando llegó al lugar que lo vio nacer, el sol ya estaba brillando, y el cielo azul le dio la bienvenida. Corrió a los brazos de su gitana y juraron romper sus cadenas y fundirse en el conocimiento del sol y las estrellas.

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Puñado de letras

Y ahí estaba, sentado a la puerta de aquel taller mecánico. Solo, alejado del mundo, inmerso en las páginas de ese libro de pasta sucia por la grasa de sus manos.

De pronto, lo vi levantar los ojos a la nada, sonreír con satisfacción para acomodarse en su asiento improvisado y volver a introducirse en el mundo que en ese momento, él estaba viviendo.

Y es que, en ocasiones, el mayor placer se encuentra en un puñado de letras que nos hacen imaginar.