Me desperté muy temprano a luchar contra la muerte
Y mientras terminaba mi faena, entre la neblina, vi que se asomaba la luna.
Volví a verla, pero se ocultaba de mi, dejaba de verla y se mostraba semi radiante a mis espaldas.
Sonreí y continué, pero ella me distraía, juguetona se mostraba y se ocultaba mientras yo me descuidaba.
El señor sol se despidió y se fue a dormir, y entonces, la luna aprovechó para salir de su escondite y se
desnudó frente a mí. Su resplandor era intenso y su redondez era perfecta.
Me quedé extasiado ante semejante belleza.
Pero el señor sol se presentó, y ella no tuvo más remedio que huir a su escondite.
Y yo entendí que no se puede jugar ni con la luna ni con el sol. Yo lo único que puedo hacer, es continuar luchando contra la muerte.